25.jul.2017 | Nota de Tapa

Claves para la gestión de inventario (Segunda Parte)

Las compras se deben planificar con el mismo criterio que otras variables de la gestión comercial de la empresa. La identificación de las necesidades y los pronósticos de demandas llevan a rentabilizar más rápido el stock disponible

Que no decaiga

La economía 2.0 ha acercado nuevos retos a los repuesteros. Los surtidos cambian a altas velocidades y la competencia promueve  una presión promocional en aumento. Una apropiada optimización del inventario permite conseguir la máxima disponibilidad de stock con el mínimo costo. Una herramienta que multiplica las chances de ganar más dinero en tiempos de recesión, con márgenes que a priori se prevén más estrechos. 

Por lo tanto, una gestión del inventario dinámica inclina la balanza hacia un negocio más rentable, con mejores porcentajes de facturación, mayor eficiencia y disponibilidad de los artículos. 

 

El equilibrio justo

El pronóstico de la demanda es sólo una parte del desafío: el más importante es traducir el pronóstico en una estrategia eficaz. La  optimización del inventario trasciende la cuestión operativa. Se trata, sobre todo, de un problema financiero de equilibrio del costo del exceso de stock con el costo de su carencia.

El inventario inteligente, en este sentido, puede implicar la inversión que asegure una fuerte ventaja competitiva. Esa inversión va a depender del alcance de las ventas proyectadas, de la durabilidad de los productos, de la facilidad de recarga del stock y de las consecuencias de los faltantes. Un instrumento, en definitiva, que obliga a la empresa a hacer un uso racional del dinero.

Agarrá la calculadora

Un aspecto relevante para la administración de un inventario es determinar qué artículos representan la mayor carga de valor del  mismo  -midiéndose su uso en dinero - y si justifican su consecuente inmovilización monetaria.

Estos artículos no son necesariamente ni los de mayor precio unitario, ni los que se consumen en mayor proporción, sino aquellos cuyas valorizaciones  constituyen porcentajes elevados dentro del valor del inventario total.


En la práctica sucede que aproximadamente el 20% del total de los artículos, representan un 80% del valor del inventario, mientras que el restante 80% del total de los artículos inventariados, alcanza el 20% del valor del inventario total.

El método ABC es una herramienta que permite visualizar al repuestero esta relación y determinar cuáles artículos son de mayor valor, como para maximizar los recursos de inventario y permitir tomas de decisiones más eficientes. Según este método, los artículos se clasifican en clases, generalmente en tres (A, B o C), para diseñar un orden de prioridades a los productos:

■ A
Los más importantes a los efectos del control (los más usados, más vendidos o más urgentes). Suelen ser los que más ingresos dan.


■ B
Aquellos artículos de importancia secundaria.


■ C

Los de importancia reducida. Muchas veces tenerlos en el depósito cuesta más dinero que el beneficio que aportan.

La designación de las tres clases es caprichosa. Puede haber incluso más, así como otros porcentajes exactos de artículos. Esta relación ha demostrado ser una herramienta muy sencilla de adaptar a la gestión empresaria.

Te puede interesar leer




Deja tus comentarios