30.sep.2016 | Nota de Tapa

Diagnóstico del Momento (Primera parte)

Las firmas del sector están padeciendo la caída de la producción de vehículos cero km pero también afrontan la merma en el poder adquisitivo de los usuarios, que deciden posponer por ello el gasto del mantenimiento preventivo.

El sector autopartista atraviesa un año con muchas complicaciones. A la caída de la producción local se le suma la de Brasil, que no sólo impacta en las exportaciones locales sino que abarata la llegada de la producción del vecino país. Como si esto fuera poco, la apertura indiscriminada de una cantidad de Declaraciones Juradas Anticipadas (DJAI) a principios de año inundó el mercado de reposición que también sufre el freno de la recesión.


“El segmento de autopartes para la producción local automotriz registró en lo que va del año una caída del 10% respecto de 2015”, informó Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), quien lamentó que “ante un mercado interno de venta de vehículos que se mantiene y crece, la producción local no lo pudo aprovechar”.


La caída de actividad es la principal preocupación de los empresarios del sector a partir del impacto que viene generando la fuerte retracción de la demanda brasileña, la cual tiene una importancia tal que los esfuerzos en desarrollar otros destinos de exportación o el sostenimiento de ventas de 0 km del mercado interno no llega a compensar. Cantarella apunta a que mientras los patentamientos de unidades 0 kilómetro en lo que va de 2016 aumentaron un 6,5%, la producción local de vehículos cayó un 13,4%. A esa diferencia la explica por el incremento de las importaciones en torno al 40%, en su mayoría de productos de origen brasileño.

“El crecimiento del mercado interno no significó un acompañamiento de la producción local, sino que fue cubierto por un aumento muy importante de importación, lo cual repercute en el sector autopartista”, dijo el directivo de AFAC a la agencia de noticias estatal Telam.


El otro problema que presenta el sector, según explicó Cantarella a Aftermarket, es la competitividad. “El sector presenta problemas de productividad, en donde tenemos una tasa de ausentismo muy alto, lo que muestra que es necesario modernizar los convenios laborales. Pero también hay problemas de competitividad sistémica, consecuencia de la presión impositiva”.


En lo que se refiere al sector del mercado de reposición, desde AFAC observan un “impacto consecuencia de la importación. No es algo generalizado, sino en algunos ítems en especial”.

 

Otras prioridades

Sin embargo, los directivos también entienden que parte de la caída que vive el mercado de reposición se debe a la situación económica en general. “La caída del sector de reposición también es consecuencia de que una parte importante de los consumidores posterga la decisión de mantenimiento preventivo de las unidades por falta de fondos para afrontar el gasto”, agregó el ejecutivo de AFAC.
Jorge Balint, gerente comercial de Electromecánica Vic, explicó que el sector está viviendo un momento con “muchas dificultades. De las políticas expansivas pasamos a una recesión que parece prolongarse incluso durante el cuarto trimestre del año”.  El ejecutivo señaló a Aftermarket que la venta de su cartera de productos “ha bajado mucho”, aunque dejó ver una luz de esperanza para el año que viene asegurando que “para el mercado de reposición existen tenues señales que podríamos estar en el punto de inflexión e iniciarse lentamente una mejora en las ventas”.


Respecto a la apertura del mercado importador, Balint remarcó que “felizmente no se puede hablar de apertura, pero ha ingresado mucha mercadería importada que en el contexto actual sólo fue a engrosar los stocks de la cadena comercial”. En la misma línea, el Ingeniero Rubén Ponte, Director general de Argentina y para Sudamérica de Sogefi, el mercado de las piezas para autos se está viendo afectado por la caída del nivel general de actividad económica. “La pérdida de poder adquisitivo, cierto nivel de inestabilidad laboral (o el temor a ello) hacen que el usuario de un automóvil concentre sus gastos dedicados al mismo en lo que es mantenimiento correctivo (cambio lo que se rompe) y se prolonguen los plazos para lo que es mantenimiento preventivo (así está visto hoy el caso del cambio de lubricante y filtros)”.

Tanto es así que las ventas de sus productos muestran una caída acumulada en el primer semestre del orden del 14%. Esta situación es aún más profunda, explica Ponte “si tomamos junio y julio aislados, donde ha llegado a rozar el 30% la caída”. En estos números,  “el impacto de venta a las terminales automotrices ha sido más negativo que el del producto marca propia vendido al comercio minorista (lubricentros, casas de repuestos, estaciones de servicio) a través de nuestra red de distribución”, agregó el responsable para toda la región de la marca de filtros.


Consultado sobre si la caída del mercado local de fabricación de 0 km había contribuido a la caída de sus ventas, Ponte dijo que no los afectó “severamente”, pero enmarcó su respuesta en una crítica al bajo componente nacional de los autos nuevos, ya que es un canal que tiene “muy poca participación en el total de nuestros negocios, el bajo contenido nacional de los 0 Km. es la explicación de ello. Somos fuertes proveedores de las terminales pero de repuestos (repuesto original) que tienen como destino el mantenimiento de las unidades”.

Al igual que su colega Balint, Ponte está siguiendo de cerca el devenir del comercio exterior del sector que está viviendo un nuevo modelo en donde la norma parecería ser una mayor apertura. Sin embargo, a diferencia del caso anterior en donde señalaban que no había una gran apertura y que la llegada de piezas era más una acumulación de stock, desde la compañía de filtros afirmaron que el sector de las piezas está viviendo una apertura que tiene un “doble efecto” en su negocio.

“El primero es positivo porque dejamos de sufrir dificultades para importar materias primas sin sustitución local, como por ejemplo, el papel para filtros. El otro es marcadamente negativo: se produjo una invasión de productos de distintos orígenes (Brasil, Europa, países de oriente, etc.) que,  ebido esencialmente a cierto atraso cambiario, son fuertes competidores en el mercado local”.


La situación se habría tornado tan ventajosa a la hora de sacar el cálculo del costo de importar frente al de producir localmente que el ejecutivo explicó que “incluso se da el caso, en nuestro rubro, de fabricantes locales que desactivaron alguna de sus líneas reemplazando la producción local por productos importados”.


La última encuesta de expectativas que realizó AFAC entre sus asociados señalaba que para el 35% de las empresas la mayor  preocupación la constituyó la reducción en el nivel de actividad (frente al 28,5% de 2015), y en segundo lugar ubicaron las restricciones por la falta de competitividad en el 22,2% de las respuestas. El cuestionario fue respondido por 76 empresas de todos los rubros productivos; grandes, medianas y pequeñas. En tercer lugar se ubicó la negociación de precios con clientes, problemática que afecta al 14,6% de los casos en 2016, mientras que la conflictividad laboral es la preocupación de 7,9% de los encuestados, y la falta de financiamiento para el 7,3%





Deja tus comentarios