05.ago.2016 | Entrevistas

E-commerce: La generación electrónica

Algunos desembarcan con timidez, unos cuantos testean el camino, otros ya arraigan como su principal fuente de negocios.

 

Jhonatan Snaider lleva
adelante, junto a un hermano y su
padre, La Casa del Renault,
importadora y minorista en
mostradores.
Tras la crisis del 2001-2002 la
familia abrió un par de locales de
repuestos en la calle Warnes y los
hermanos, a la par, empezaron a
hurgar en las potencialidades del
comercio electrónico. “Empezamos a
vender repuestos por internet con mi
hermano, más que nada como un
juego”, confiesa el licenciado en
Sistemas. “Éramos chicos y fuimos
aprendiendo desde cero. Después no le
dimos mucha manija, nos estancamos y

Jhonatan Snaider lleva adelante, junto a un hermano y su padre, La Casa del Renault, importadora y minorista en mostradores. Tras la crisis del 2001-2002 la familia abrió un par de locales de repuestos en la calle Warnes y los hermanos, a la par, empezaron a hurgar en las potencialidades del comercio electrónico. “Empezamos a vender repuestos por internet con mi hermano, más que nada como un juego”, confiesa el licenciado en Sistemas. “Éramos chicos y fuimos aprendiendo desde cero. Después no le dimos mucha manija, nos estancamos y hace poco redoblamos el empuje”, admite. El pasatiempo fraterno, como quien no quiere la cosa, hoy es una de las cuentas más antiguas de MercadoLibre, con 13 años de presencia en la plataforma.

Los primeros gateos fueron por la vía del ensayo y el error. “En la facultad había visto un caso de estudio de Amazon y cómo algunas empresas habían perdido mercado por la irrupción masiva de la venta online”, rememora Snaider. “Mi hermano era DJ, compraba y vendía discos, yo a su vez compraba comics, siempre como usuarios finales, no como un canal de ventas. Hasta que empezamos a vender repuestos de un día para otro. Para probar”. Con dos mil publicaciones y seis empleados en el canal online, la ventanilla de MercadoLibre se estableció como la primera boca de expendio.

Otro canal subsidiario es la página web, donde aceptan presupuestos y cotizaciones. “En cualquier momento le ponemos el changuito de compras”, anuncia el directivo. 

La buena marcha del emprendimiento digital no supuso desatender la suerte del local físico. “Creemos que todavía se va a seguir vendiendo mucho por mostrador”, reflexiona. “Hay productos que no podés vender online, no están parametrizados y es entendible”, dice.

“Un jean no me lo compro online. Voy al local y me lo pruebo. Un flexible de un calefón tampoco. Una manguera de coche es muy difícil comprar en internet. El vendedor con experiencia en el mostrador todavía es irremplazable”.





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