23.sep.2016 | Opinión

Empresa Familiar: El poder.... ¿quien tendrá el poder?

La palabra española "equipo" deriva del francés "équipe", término utilizado en la Edad Media en el lenguaje de los marinos, quienes llamaban "équiper" a embarcar o proveer a una nave de todos los suministros para encarar una travesía.

Todo lo necesario para iniciar una travesía en una oficina es un equipo. Todo lo necesario para iniciar una travesía de inmersión es un
equipo de buzo. Todo lo necesario para iniciar una travesía en cualquier disciplina deportiva es el  equipo de ropa adecuado para su desarrollo. Así podríamos seguir dando ejemplos y ejemplos acerca de la palabra  equipo que se parecen más a un juego de retórica que a una definición propiamente dicha. Desde esta columna, me justifico, tratamos de indagar acerca de cada palabra que uno utiliza, a veces sin abrevar en su significado. Porque es asuntos de familia escriben muy importante intentar entendernos con los demás, pero básicamente con nosotros mismos, para no tergiversar ni mentirnos, ni ilusionarnos sin sentido.

La palabra sirve para denominar tantas cosas que hasta pierde el sentido que tuvo alguna vez, cuando fue pronunciada en sus primeros recorridos en el lenguaje. Sin embargo, cuando hablamos de  equipo designando a un grupo de personas orientadas hacia la consecución de una meta o a un objetivo, debemos pisar con mucho cuidado para no resbalar en equívocos, o escondernos en la maraña de la hipocresía que a veces anida en algunas organizaciones. Uno de los mayores cuidados que debemos tener es cuando hablamos también de líder de un equipo.


El juego de las diferencias


Hay tres palabras sobre las cuales volvemos una y otra vez:

■ Poder
■ Autoridad
■ Liderazgo

Desde que el mundo es mundo el poder se ejerce desde la violencia. Hay personas, en las distintas escalas de ejercicio del poder, que son de-le-ga-das del poder. No tienen poder en sí mismos. Están aquellos que son autoridad en la materia, cuyas opiniones las personas respetan, por su legitimidad, y acompañan en su quehacer.

Por último están los lideres, palabra tan vapuleada por los instructores, coordinadores, aleccionadores, capacitadores, asesores, y otros nominadores de algo que no va a existir ni existió jamás. Cuantas tonterías escuchamos todos los días de aquellos que tratan de convencer a quienes son meramente delegados del poder, sobre la importancia de su presunto liderazgo impuesto desde una oficina. O a engañar a incautos, tratando de convencerlos y venderles el cuento:

■ ¡Sean lideres de su empresa!
■ ¡Sean lideres de su grupo!
■ ¡Aprenda liderazgo!
■ ¡Sepa liderar a su equipo!

La zanahoria delante del burro, la promesa de que usted puede convertirse en  líder de su empresa. Usted será el patrón, el que tiene el poder. Será el gerente, el que tiene una delegación del poder. O el encargado de un equipo, que tiene la delegación del poder.

¿Pero líderes?

Es una palabra que sirve sólo para relamerse y no aceptar que el que manda no necesariamente es el líder. El  líder sale de las bases, no decide el rumbo del equipo. Quien tiene una palabra autorizada, la autoridad , es alguien que sabe más, que organiza, más que dirigir a un equipo. Es interesante, cuando en los medios hablan de un equipo de fútbol y no comprenden que el director técnico tiene autoridad, porque sabe, porque conoce, porque está legitimado, generalmente por su pasado de jugador que le otorga experiencia. Creen que los  líderes son los presidentes de los clubes, y no se dan cuenta de que son administradores de la fama del club, no del equipo. En realidad, entre nosotros, hay muchos equipos donde el poder lo detenta, por su grado de violencia, por su poder de coerción, la barra brava. El equipo de marras tiene un capitán. Como en un barco, organiza dentro de la nave las actividades para que se desarrolle la travesía, pero eso es todo.

Porque no se puede estar en la misa y en la procesión. Hay una autoridad por encima de él, no es un líder. La autoridad es el entrenador, no es un líder.

El poder.... ¿quien tendrá el poder? En las empresas se reproducen esas dicotomías. En todos los equipos se generan categorías, por edad, por experiencia, por pensamiento estratégico, por ausencia de pensamiento estratégico. Siempre tendrá que haber al frente un autorizado, un responsable.


Pero que quede claro que este responsable no sale del equipo, está impuesto por el poder, que es el que decide cuándo y a dónde se dirigirá el equipo. Llamarlo líder es una falacia y es impropio. Confunde a todos. Los roles nunca estarán claros y esto influirá en las funciones y tareas de los miembros del equipo.


Ya no se trata de interpretar si está bien dirigido o no, se trata de que debe cumplir con exigencias impuestas desde el centro del poder, y desde allí se medirá su eficacia. El resto estará en sus manos, si sabe aceitar al equipo, resolver las tensiones que se producen en cualquier grupo humano, si llegarán a destino, a conseguir los objetivos. Cuántas veces escuchamos de estos falsos líderes que si no llegaron a cumplir su cometido, la culpa o la responsabilidad la tendrá el grupo. Cuidado, Empresarios. Es importante que sepan discernir a quién le entregan el mando de la nave. Sólo ustedes serán artífices de los fracasos de sus propias directivas.

 

Prof.Ernesto Beibe

Mentor de Mentores
ernesto.beibe@gmail.com
www.ernestobeibementor.com





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