28.ago.2014 | Opinión

Inteligencia Emocional: Levántate y anda

No lo puedo remediar. Soy un fanático de las ingeniosas frases que pronuncian los prohombres que en el mundo han sido y son y que nos sirven de inspiración al común de los mortales. Me imagino que eso mismo pensaron Richard Bandler y John Grinder cuando inventaron su famosa programación neurolingüística, basada en modelos, comportamientos y conductas de otros prohombres

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.
“Imposible, significa que no has encontrado la solución”.
“Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”.
“No busquemos culpables, sino soluciones”.
“No encuentres la falta, encuentra el remedio”.
 
Henry Ford

Gente que, si se cae, vuelve a levantarse inmediatamente. Que, si la ruina golpea su negocio, vuelve a levantar un imperio de las cenizas.
¿Hay miedo, ansiedad, desesperanza en sus vidas? Desde luego que, si las hay, lo disimulan maravillosamente porque se les nota poco.
Son personas que han aprendido a mirar de frente a las adversidades y a arriesgarse una y otra vez, hasta que consiguen el éxito.
¿Usted y yo somos distintos a ellos? ¿Nacimos de diferente manera o nos educaron de diferente forma? Vamos a pensar que puede que sea así, pero:
“No busquemos culpables, sino soluciones”, nos dice Ford.

Entonces: ¿usted y yo que tenemos en común con ellos? Conozco algunas de sus cualidades: 

La pasión que ponen en lo que hacen. Es decir toda la energía emocional enfocada al objetivo. Pasión por el poder, pasión por el dinero, pasión por el éxito, pasión por resultados positivos, pasión por lo difícilmente alcanzable, pasión por ser el mejor. Estas son algunas de las pasiones de estos seres especiales. ¿Y cuál es la suya?
 
Una gran humildad para aceptar que otros saben más que ellos, buscarles y contratarles. El mismo Ford presumía de no saber nada de automóviles, pero de tener una centralita telefónica desde donde podía conectarse con el ingeniero jefe de proyectos, el director de la fábrica, el director financiero, etc... 

Una gran imaginación. “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”, decía Albert Einstein. En alguna ocasión he puesto el ejemplo de la empresa Belron, que empezó hace cien años como tantas otras empresas familiares y se ha convertido en un líder mundial. En un momento determinado se encuentra inmersa en los problemas del sector del automóvil, con saturación de empresas de reparación de lunas, etc. y ¿qué hace? Da un paso hacia delante y ofrece desplazar hasta su casa o su oficina una unidad móvil que le cambia el vidrio in situ, sin que tenga que molestarse en llevar el auto al taller, y sin costo adicional alguno. 

¿Se puede hacer cosas en momentos difíciles? Por supuesto que se puede.

Un gran control emocional, para no caer en el desaliento, para ser capaces de analizar los hechos y las circunstancias y llevar a cabo acciones concretas. No se piensa bien bajo tensión y desde luego no se toman las decisiones correctas. Para poder tomar decisiones, hay que “subirse al balcón” es decir alejarse del problema para contemplarlo en toda su amplitud. Analícelo despacio, como si no fuera suyo. Como si usted fuera un abogado y tuviera que aconsejar a su cliente. También es importante conocer sus detonantes, aquello que le hace enojarse verdaderamente y que le hace precipitar los acontecimientos y tomar decisiones desafortunadas.
Desafíese a sí mismo para que no se note su enojo. Cuente si es necesario hasta cien, mil o diez mil. 

¿Le suenan estos consejos? ¡Practíquelos!


Por Juan A González y González, coach y doctor en ciencias sociales 

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