09.sep.2016 | Empresa Familiar

Empresa Familiar: Cómo aprender a vivir la juventud (después de los 60)

El cuerpo pierde plasticidad, pero lo que importa en esta vida es mantener el cerebro joven, la posibilidad del goce, que a medida que se van sumando los años y la experiencia, está comprobado, el entusiasmo aumenta en forma exponencial.

Hace pocos días vi una película que resume horas y horas de mi trabajo con personas que cumplen o cumplieron ya 60 años, con el convencimiento de que una imagen, esta vez, vale más que mil palabras. Es una película simple como la vida, protagonizada por los
extraordinarios actores Harvey Keitel y Michael Caine. Ambos tienen realmente 80 años de edad pero siguen actuando, rodando películas como si no pasara el tiempo.

El film se llama Youth, y el espectador asiste a la decadencia de un hombre avejentado, carente de entusiasmo. Es Michael Caine, quien encarna a un renombrado y famoso compositor y director de orquesta que ve pasar sus días languideciendo sin más,  sintiéndose viejo, enfermo, apático. Toda su actitud corporal y sus parlamentos profundizan esta sensación de vacuidad, que él adjudica a su edad.


El filme está dividido en dos partes, intercaladas por la intervención de un profesional que le da a Caine una palabra, una llave para volver a un mundo que jamás perdió, con bríos, fuerza y oficio.

El diálogo entre Caine y el profesional no dura más que unas pocas frases, aunque decisivas en la vida del compositor. -¿No estoy enfermo? Viví ochenta años sin darme cuenta. ¿Qué me espera ahora? El profesional le responde: -¿Tiene usted idea de lo que le espera ahora? La juventud.


Divino tesoro


Sólo esta palabra, juventud, transforma al protagonista, que atraviesa un momento de amargura y desesperanza, envuelto en esta manera de sentirse y sobrevivir como un viejo a punto de extinguirse, dispuesto a retomar el impulso con todo brío donde su vitalidad no decae en ningún momento, ni su autoridad, ni su profesionalismo.


Michael Caine siente realmente, y así lo expresa, que ve pasar su vida, preguntándose melancólicamente que será de él. Aparece entonces un profesional que da fe que está sano de cuerpo y simplemente le expresa, sin anestesia. “Usted debe aprender a vivir en un estado de  juventud aunque el tiempo avance”.


Son muchas las personas que llegan al Mentor preocupadas por las canas que comienzan a marcar sólo el paso del tiempo, no el advenimiento de la ancianidad.


Por eso, las primeras canas que comienzan en las sienes le dan el nombre de temporal a la parte del cráneo ubicada en los laterales del cerebro. Temporal, porque justamente  marcan el paso del tiempo, con la aparición de las primeras hebras plateadas, las nieves del tiempo que platean la sien, según remarca el tango.


Y tal cual sucede en la película, según proceda un Mentor, puede cambiar el destino de una persona, sus relaciones consigo mismo, con el medio, nombrando la palabra mágica: juventud. Y cambia todo un sistema, cuando uno cambia el punto de vista, porque la vida no se termina a los 60, ni a los 70 ni a los 80 años, especialmente en estos tiempos del desarrollo de la longevidad. Efectivamente, el cuerpo va perdiendo funciones, plasticidad, elasticidad, pero lo que importa en esta vida es mantener el cerebro joven, la posibilidad del goce, para quienes puedan llevar la bandera del hedonismo a ultranza, aumentar el entusiasmo, que a medida que se van sumando los años y la experiencia, está comprobado, el entusiasmo aumenta en forma exponencial.


Cada día es una vida ganada y una esperanza de poder dejar huellas de nuestro paso por este mundo, que se acrecienta con la experiencia y la mínima posibilidad de cometer errores, porque ya fueron cometidos oportunamente y ya no hay razón para repetirlos. En estas paginas, desde el  primer número de  Aftermarket, expliqué que no doy consejos, que estas palabras son para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones, que medite cada frase, y encuentre su camino.


Sin embargo, no dejo de señalar la importancia de contar con un interlocutor para conversar, un guía para proyectos que aun pueden acometerse, alguien con quien reflexionar y por qué no, que pueda decirle: vayamos hacia la juventud.

Desde Florianópolis, Brasil
Agosto de 2016

Prof. Ernesto Beibe

Mentor personal
www.ernestobeibementor.com

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