La nota de tapa de febrero se dedicó a diseccionar especialmente la ofensiva de Stellantis en la región, en vínculo con las compras que lleva adelante (Norauto en Argentina, DPaschoal y su grupo en Brasil) y el reposicionamiento que implican para la compañía en el negocio de distribución y servicios.
La cosa no termina ahí.

Este movimiento, motorizado por el que en teoría es un convencional fabricante de autos, junto a uno de los pesos pesados del ITG (International Trading Group) -antes conocidos como “grupos de compra”- muestra que el virus disruptivo que Sergio Marchionne inoculó a la compañía infectó finalmente a la idiosincrasia y el corazón de lo que fue la vieja Fiat.
Todo ello ocurre en un año en el que se cumple el 20°aniversario del nombramiento de Marchionne en la histórica marca italiana. Una irrupción que en su momento sacudió el polvo de la industria y que en su reformulación actual está rompiendo con alguno de los pruritos de un negocio tradicional y conservador.
Argentina, demás está decirlo, no es un actor de relevancia en el mundo de la industria automotriz, y tampoco en el que lo nutre -las autopartes-, pero en el continente centro y sudamericano oficia como el segundo país -después de Brasil- más desarrollado en cuando a industria y canales comerciales y de servicios. Eso nos pone en un lugar más que interesante para estar atentos a lo que este acuerdo provocará en el ecosistema en el cual más pronto que tarde irrumpirán, seguramente, dos siglas de las que casi nada se habla en estas comarcas: LKQ y GPC, que identifican a los dos más grandes players del negocio de posventa y servicios a nivel global. A preparar el pochoclo, porque esta película recién empieza. Hasta la próxima.
Natalio Borowicz
Editor Revista Aftermarket