Decretos y órdenes de la superioridad: ¿son buenos?

Basando la relación de autoridad de los padres comparándolo con la autoridad del jefe en el trabajo me preguntaba. ¿Que hace de diferente uno y otro?

Un padre es el que nos debería enseñar a prepararnos para enfrentar la vida, a ser responsables, a saber qué hacer cuando una persona tiene cierta actitud o cómo hablar con los semejantes o cuáles son las reglas de la vida (según sus experiencias). Al igual que un jefe con la vida comercial o empresarial en la que nos está involucrando, nos enseña a saber que hacer cuando entra un cliente o como hablarles a ellos.La diferencia es que el jefe es menos condescendiente o sus órdenes son por decreto.

¿Desde cuando existen los decretos? ¿Son realmente buenos?
Nos podríamos remontar a la historia. Julio César, con 25 años en el gobierno, descubrió que la forma para que el pueblo pague los impuestos era por decreto. Un decreto tiene características muy específicas, veamos algunas:

  • Complican la vida cotidiana, son inoportunas, quitan el foco, aparentan ser injustas. Quita productividad ya que viene en momentos poco oportunos.
  • Ya que complica el trabajo y uno no puede dedicarle el 100% del tiempo al trabajo. Debe dividir los tiempos entre el adaptarnos al cambio, hacer las cosas que el decreto nos obliga.
  • Te roba la paz o la estabilidad individual.

Poca gente contenta

El decreto pone límite a alguien y deja contento a pocos, pero siempre alguien se beneficia.

Es muy difícil tener frente a un grupo de empleados una decisión absoluta y que dicha decisión sea apoyada por todos. Seguramente habrá gente que le parezca bien y a otros no.

Por todo esto me preguntaba: ¿Deberíamos ordenar las empresas por decreto?

Uno de los inhibidores en la productividad del trabajo es el cambio inesperado con el personal y normalmente está dado por un decreto o una decisión inesperada.

Lo recomendable para una “Bajada de ideas” es compartir con la segunda línea de mando o, en el caso de un mostrador, explicar a los que lo atienden, el “porqué” sin demasiadas amabilidades o desarrollos del tema ya que confundirían a los empleados. Pero sí: el mensaje debe ser claro.

Permítame darle un ejemplo de aumento de precios con una situación perjudicial para el empleado en forma directa, porque “cambiar los precios lleva mucho tiempo”.

Seguramente hay un movimiento en los precios y usted pregunta a su proveedor porqué y él le dice que es porque le aumentó cierta materia prima. Exactamente éste es el mensaje que yo daría: “Aumentaron las materias primas y por lo tanto los productos XXX hay que venderlos con ésta nueva lista y para poder actualizarla vamos a hacer turnos de actualización de precios. Trabajemos en equipo para no tener que quedarnos hasta más tarde. Si hay que quedarse porque no terminamos, nos quedaremos todos, así que trabajemos en equipo a ver si terminamos a la hora de salida. Si esto lo digo a las 8 de la mañana y controlo el progreso a cada hora, seguramente (si era alcanzable) alcanzaremos el objetivo.


Resistencia a la innovación

¿Cual es la reacción habitual?

La resistencia a la innovación o al cambio es algo que todos conocemos.
¿La solución?

Entregar previsibilidad, no asustar, sino dar noticias explicando, mantener la paz o la cordura comercial, nunca perder la paz.

Recuerde: ¡GANAR SE ELIGE!

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