Donato de Santis: El cocinero de Versace y sus autos

 

El cocinero italiano del canal El Gourmet deja que su coche lo cuide su mujer. Ha manejado en todo el mundo y dice que los argentinos no tenemos códigos a la hora de agarrar un volante.

¿Qué significado le das a tu auto?

Ninguno. No soy fetiche del auto. Lo importante es que cumpla las funciones que yo necesito. Tiene que ser cómodo. Es sólo un transporte.

¿Qué cosas no pueden faltar en el auto de Donato?

Yo ando todo el día con cajones de pollo, cajones con salsa, cuchillos.

¿Qué auto tenés?

Un Toyota Fielder 2006.

¿Y cuál fue tu primer coche?

Fiat 125. Yo lo tuve en el ’85, pero el modelo era setenta y algo. Lo compré con un amigo. Fue uno de los primeros con cinco cambios.

De los que tuviste, ¿cuál es el auto que más recordás?

Los Alfa Romeo, tuve varios. Cuando vivía en California, yo tenía 20 años y era superpistero… imaginate: un italiano, el sol, las minas… Ah, después tuve un Cadillac del ’76. Era color vino por fuera, de piel cuero natural. Medio deportivo, bien grasa. Yo lo tenía siempre abierto, aunque lloviera. Era de un árabe, pero estaba siempre a mi disposición. Íbamos por Sunset Boulevard bien cancheros: con un brazo fuera de la ventanilla, botas tejanas… espectacular.

¿Cuidás al coche de alguna manera en especial?

No, ¡¡¡yo soy cero mecánico!!! No sé cómo se arreglan las cosas. Ni tampoco lo lavo. Mi mujer es la que cuida el coche.

¿Te gusta manejar?

Sólo en Italia, porque la ruta es más sinuosa, existe otro panorama. En la Argentina hago circuito urbano y lo necesario.

¿Con qué auto y cuándo aprendiste a manejar?

Aunque no lo creas, con los tractores en el campo (risas). Mi enseñaron a manejar mis primos, yo tendría 6 ó 7 años.

¿Alguna vez te paró la policía?

Un montón de veces: por exceso de velocidad, más que nada. También por algún semáforo ambiguo de esos que te preguntás: ¿paso o no paso? (Risas).

¿Eso fue acá o en Italia?

En todos lados, hasta en Estados Unidos. Un 95% de las veces, zafé. Y mirá que en Estados Unidos es difícil zafar. Hasta me llevaron preso por las dudas, porque no sabían si manejaba alcoholizado. Me trasladaron a la estación, porque antes hacían así los controles. Pero yo no había tomado nada, ¡sólo tenía aliento a alcohol!

¿Con qué auto te parece que es imposible levantar a una mujer?

Depende de la onda de cada uno. “Billetera mata galán”, lo sabemos. Pero ojo, te bajás de un Fitito con onda y cotiza.

¿Cómo manejamos los argentinos?

Después de diez años de vivir acá, ya me estoy acostumbrando. Pero vengo de un país donde existen códigos de manejo distintos. En la Argentina corre la ley del más vivo: el que te quiere pasar, el que se te mete, el que se te acerca. Se nota una viscosidad que es enervante. ¿Mantener el carril? Olvidate. ¿Guiño? También olvidate. Y las balizas las ponen todo el tiempo. Yo no entiendo para qué, si muchas veces el auto no está roto.

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