El sector automotor y el de la posventa enfrentan una transformación sin precedentes. Las reglas cambian, los modelos se reinventan y la adaptación ya no es una opción sino una necesidad ineludible.
En las sucesivas ediciones hemos escrito acerca de los cambios vertiginosos que acontecen tanto en la industria del automóvil, como en su consecuencia, la posventa en sus dos vertientes: el negocio de la comercialización de autopartes y el del servicio mecánico. Sin embargo, a cada paso que avanzamos, cada nueva información que llega a nuestras manos, cada noticia que el negocio produce, no deja de sorprendernos el ritmo vertiginoso con el cual todo se reformula.
Si bien mucha de la información que llega a nuestro espacio de trabajo está relacionada con grandes compañías que tallan en el negocio, o proviene de los sitios de origen en los cuales se insertan, también se percibe la influencia de los movimientos y vaivenes políticos que alteran en esos ámbitos su desenvolvimiento.
Así las cosas, si recalamos en Sudamérica, y puntualmente en Argentina, la realidad local acompaña poniendo su grano de arena en estos cambios, muchas veces por los temblores que las políticas y decisiones económicas imponen.

De allí que proyectar un futuro industrial o comercial sea tarea de magos. Lo cierto es que todos los días hay que levantar las persianas y salir a batallar contra la realidad. Si separamos la paja del trigo de lo inmediato, lo que decanta es el cambio, que inexorablemente se produce en el aftermarket y donde cada movimiento no tiene retorno.
Es en ese camino donde se define el verdadero desafío: adaptarse, leer los signos de los tiempos y actuar con inteligencia. Porque en esta transformación constante, quien no se reinventa corre el riesgo de quedar detenido mientras el negocio sigue avanzando. No hay vuelta atrás: el futuro ya está en marcha, y sólo quienes comprendan su dinámica podrán transitar este camino sin retorno.
Natalio Borowicz
Editor Revista Aftermarket