Las cartas que uno puede manejar son sólo las cartas que uno tiene en sus manos. Tanto en la vida como en el juego.
Definitivamente es de lo que trata la vida: de manejar las variables que
están a nuestro alcance. Seguramente si lo que vimos desde niños (me refiero a nuestra visión de lo que sería nuestro futuro, que podríamos aún no haber cumplido), es parte de lo que podremos manejar. Por lo tanto, debemos intentar conseguir eso que deseamos tanto.
Si usted es un empleado y su jefe lo persigue y lo presiona, seguramente es
porque se ocupa por su desarrollo o por su propio desarrollo (con un estilo
personal). Esto dentro de la idea de que todos perseguimos sueños… para cumplir sus sueños (me refiero a los de su jefe) y los que usted aceptó implícitamente cuando decidió trabajar en su empresa, o mejor dicho “aceptó “ ser la herramienta de ejecución de su fantasía o anhelo comercial.
Luego de haber sufrido un rechazo de una propuesta comercial o de una oferta que nuestro cliente no vio como tal, ahí es cuando marcaron nuestra
tenacidad y las ganas de ponerse a trabajar por alcanzar el éxito. Sea lo
que sea el éxito para usted. De allí es que siempre repito desde que mi
amigo Roberto Lazzari me lo dijo por primera vez: Ganar se elige. Y usted,
¿qué eligió?
Paredes o barreras
El ingeniero americano Randy Pausch, una persona que trabajó en felicidad hasta el día en que el cáncer se lo llevó a los 47 años, dijo: “en nuestro camino pueden parecer paredes o barreras y dichas paredes están por alguna razón, seguramente para que aprendamos a traspasarlas, lidiando o conviviendo con ellas para superarlas”. Esto es para desarrollar las habilidades necesarias para superar las barreras y para que usted mismo reconozca cuánto es su deseo por alcanzarlo.
“Seguir con vida”
Permítame comentarle algunas experiencias personales
Es como cuando teníamos que rendir un difícil examen o superar alguna “Pared” y mi abuela decía con sarcasmo: “claro que sé como te sentís, es como cuando los alemanes nos estaban invadiendo y tuvimos que hacer esfuerzos increíbles para seguir con vida”.
Ante esta comparativa de pánico me di cuenta de lo insignificante que eran mis preocupaciones. Igualmente, ya había entendido el mensaje: el balance de lo que vivimos y darle la importancia necesaria y suficiente para entender mi actitud. ¿Qué debería hacer? Dejar de llorisquear y sólo resolver lo que podía.
Igualmente no me reprimió, sino todo lo contrario. Al igual que hacemos con nuestros hijos (a veces) o con nuestros empleados (menos veces que a nuestros hijos), dejó que expresara mi creatividad, mis ideas y mis dolencias. Esta es una de las cosas que no cuarteó mi forma de pensar.
La culpa
Entonces… ¿qué nos deja eso? Manejo inteligente de la culpa. Me acuerdo de cuando mis hijos eran más chicos. Especialmente a Tomás (hoy de 17) cuando se le rompía algo. Mi suegra siempre decía “No importa, estaba podrido”. Y la verdad, en el momento me alegraba, ya que mi padre cuando a mí se me rompía algo… ¡me crucificaba! Y eso que era judío… ¡JAJA!
Lo importante con el manejo de la culpa es que permite darle la importancia que merece al estar alegre o dejar de estarlo frente a un problema grave y no frente a la adversidad.
Todo el mundo tiene problemas: sin embargo algunos los toman como variables de la vida y otros como tema de vida o muerte. ¡Elija estar alegre! Elija sonreírle a la vida. Toda adversidad que está viviendo tómela como un obstáculo a superar, no como el fin del mundo.
Ser entusiasta
Pero volviendo a los sueños, fantasías, visiones o planes de éxito, lo importante es ser entusiasta y un tigre frente a la adversidad. Pero también debe ser honesto para autocalificarse y para relacionarse con otros. Hay una simple actitud que parece muy difícil de seguir: “Diga siempre la verdad”. Yo siempre la digo no por convicción únicamente, sino que al no tener buena memoria seguramente me descubrirán a los 2 minutos. (¡jaja!)
Pero si usted es uno de los portadores de palabras ofensivas o que están lejos de la verdad por una visión momentánea o un ataque de ira que lo agarró débil y le hizo decir mentiras… discúlpese. Aunque sea con su proveedor, esposa, pariente o vecino. No sabe lo mucho que puede ayudarlo a reconocer sus errores. Una disculpa, como dice Randy, tiene 3 partes bien definidas: una es “lo siento”, otra es: “fue mi culpa” y la última es “cómo podría hacer para corregirlo”.
La gente cree que alguna de estas tres reemplaza a las otras, pero lo que se necesita es sinceridad, honestidad para con nosotros mismos.
Perdón y gracias
Una de las mágicas formas para que otros vean un nivel de valores en nosotros es ser agradecido. “Perdón” y “Gracias” son palabras básicas que dejan el EGO en cero y la humildad a nivel tal que se lo pueda reconocer como persona con valores. La gratitud es una herramienta sencilla y poderosa. Yo les doy las gracias a mis empleados cada día que vienen a trabajar. Los saludo cuando se van y les digo “Gracias”. Se los digo de corazón porque podrían haber venido a “pasar” el tiempo de horario de trabajo. Sin embargo ponen su máximo esfuerzo para alcanzar los objetivos pre-acordados.
Hablando de las personas que cuestionan todo, conozco bien el tema, porque aclaro que fui una de ellas, de las que se quejan. Creen que son personas que analizan o que ayudan a analizar porque con eso resuelven problemas, y en realidad, lo que podrían hacer es trabajar más fuerte o más duro.
La forma que uno elige vivir es la manera en que recibirá lo que la vida le dé. Si elige vivir la vida de manera correcta, los resultados se harán cargo de ellos mismos. Sus sueños vendrán a usted mismo. Me gustaría que reflexione sobre cuánto tiempo le dedica a pensar en sus ilusiones, en sus deseos de ser feliz, de tener éxito o de alcanzar sus sueños.
Un papel
Metámonos de lleno en ésta parte de la lectura y escriba en un papel (que sea grande como para escribir otras cosas) qué es lo que espera de su vida. Digamos… a sus 85 años, ¿como se imagina? Lo ayudo. ¿Se imagina vestido de traje o de deporte? ¿En la misma casa o en otra? ¿Trabajando o sin trabajar? ¿Cree que si gana mucho dinero será feliz a los 80? No me haga reir, le recuerdo palabras de Gandhi: “No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.
Sigamos. Escriba en 5 renglones cómo es la foto de usted mismo a los 85.
Tome un minuto y hágalo.
Ahora mírese cuando tenga 70, cierre sus ojos y regálese 1 minuto. ¿Qué estará haciendo? ¿Cómo se ve? Vea la foto. Ahora agréguese una pregunta: ¿cómo llegó a estos 70 años de edad, digamos entre los 60 y 70?
Ahora regálese un minuto más, deje volar su imaginación y recorra su vida desde los 40 a los 85. Reflexione y dígase a usted mismo si está a
donde pensaba que iba a estar y piense que hará para alcanzar los dignos 85 que se imaginó.
Déjeme tratar de explicarle: como habrá leído en alguno de mis escritos de los últimos 6 años, trato de provocarlo paraa vivir mejor y demostrarle que preocuparse no ayuda a nada, pero “ocuparse” de su futuro le mejora la vida. Tratar de pensar, no enojarse por demás y como decíamos con Martín Gardey, un socio consultor con el que tuve la suerte de trabajar: “vamos a hacer un taller de control de IRA”.
La cosa es tener tiempo para ser mejor de lo que era antes. Como dice Ari Paluch: elevarse en el espíritu y no ser espirituales tooodo el tiempo. Cuando logre evolucionar económica y espiritualmente será una persona mejor. El entusiasta no mide las cosas por los resultados; las mide por el camino recorrido.
No envidie lo que no tiene. Genere su propia realidad. Mucho de lo que nos pasa en la vida está basado sobre los temas que nosotros ya pensamos, como si tuviéramos el futuro en nuestro cerebro antes de que ocurra. Si usted es religioso, dicen que Dios le habla al hombre a la conciencia. Y si no cree en ningún Dios, pregúntese cómo será su futuro. Seguramente, si tiene una visión sólida, se le concretará en el futuro.
Perdóneme la espiritualidad, no soy Chopra, Paluch, Pausch,
Mi intención es que planifique su vida para que la pase mejor… Disfrute:
¡Ganar se elige!

Director de negocios de Aftermarket Consultores. Especialista en canales de distribución. ]]>