Características de las personas exitosas

¿Alcanza sólo con el entusiasmo y la motivación para triunfar en los negocios? Definitivamente, no, aunque es sumamente importante que no falten cualidades. Si estás en un escalón buscando el éxito en cualquier campo de tu vida, sin importar de momento lo inalcanzable que parezca, puedes considerar la posibilidad de desarrollar ciertas cualidades para conectar más rápidamente con tu espíritu de logro personal. 1. Capacidad de ver más allá de lo obvio. Las personas exitosas visualizan escenarios aún no descubiertos por otros, con alternativas a los caminos convencionales para alcanzarlos. 2. Capacidad de resiliencia y tolerancia a la frustración. Han desarrollado una destreza que permiten convertir los fracasos en persistencia resiliente, para reconstruirse más allá de las dificultades. 3. Capacidad para detectar oportunidades. En épocas difíciles y caóticas, esta habilidad típica de los exitosos les permite alcanzar un olfato especial para detectar algo nuevo donde los demás se sienten asustados o desconcertados. 4. Capacidad de conectar con los demás. Las personas exitosas son especialistas en tender redes de contactos, compartir experiencias y nutrirse del intercambio con otros. La curiosidad es su lema. 5. Capacidad de innovar permanentemente. Tienen el pensamiento lateral muy desarrollado. Como son inconformistas disfrutan creando alternativas a lo ya conocido en cualquier campo, para abrir nichos de mercado, dar soluciones a nuevos problemas y así desarrollar su espíritu hacedor. 6. Capacidad de fortalecerse internamente frente a los desafíos. Los exitosos saben que las dificultades son parte del suceso, y se adecuan rápidamente a lo que acontece. Afrontan los retos con entereza y decisión. 7. Capacidad de ser flexible ante los cambios. Abrazan los cambios con una alquimia compuesta por un razonable optimismo, intuición y conocimiento. 8. Capacidad de dirección, organización y productividad. Les gusta conducir sus proyectos y enfocarse en la productividad de los procesos. Sostienen una visión y misión que los apasiona y los cautiva, con energía superlativa todo el tiempo. 9. Capacidad para tomar riesgos. Las personas exitosas aprendieron a tomar riesgos calculados; estudian escenarios alternativos y huyen de la inacción, que los frustra y aburre. 10. Capacidad de decidir rápidamente. El exitoso disfruta ejercitando la decisión rápida; le gusta apoyarse en personas con capacidad analítica y contar con datos. Sin embargo, hay un instante de profunda compenetración con su intuición que los suele guiar. 11. Capacidad de elegir el mejor equipo. Como saben que no pueden hacerlo solos -por más que se trabaje en forma independiente-, construyen equipos interdependientes, los lideran y conduce en el camino del éxito. Suele asumir como aprendizajes las equivocaciones que devienen naturalmente hasta dar con las personas apropiadas. 12. Capacidad de convertir lo complejo en sencillo. Internamente, las personas exitosas tienen la habilidad de simplificar lo complejo del mundo. Las soluciones que proponen sus acciones muchas veces se basan en los caminos que dicta el sentido común que, de tan a la mano, son dejadas de lado por otros. Y allí radica parte de su éxito. 13. Capacidad de tener excelentes ideas, y llevarlas a la acción. La acción es el motor que alimenta su vida. Se arriesga; a veces gana, y otras, pierde. Capitaliza sus iniciativas por algún motivo que no siempre es el rédito económico, como puede ser la experiencia y la curiosidad que lo mantiene vivo. Daniel Colombo Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional Daniel ColomboMotivador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libros y comunicador profesional. danielcolombo.com/
Contra la impuntualidad

La impuntualidad es una manifestación de convivencia social muy dañina que perjudica a todos: el que llega tarde recibe todo tipo de consecuencias y hasta castigos -como dejarlo fuera de un proyecto tentador-; y el puntual se siente estafado y abusado en su confianza.
6 tips de para comunicar mejor

El lenguaje corporal, conocido también como comunicación gestual o no verbal, es un pasaporte altamente efectivo en la forma en que se vinculan los seres humanos y muchas especies animales. La ciencia ha comprobado que el 90 % de la comunicación entre las personas es no verbal, mientras que apenas el 10 % del intercambio entre pares es lo que expresamos con palabras. Esta forma de comunicación es innata desde que nacemos y aprendemos a vincularnos. Utilizando algunas claves específicas, hay más chances de tener éxito y lograr mayor empatía con los demás. Aquí van algunas consideraciones específicas. 1-La mirada Se dice que es el espejo del alma; y algo de eso hay de cierto: a través de este gesto es posible mostrar mucho más de lo evidente. La alegría, la tristeza, el miedo o el desconcierto se traducen en microgestos que, sumados, producen una decodificación inmediata en los otros. Cuando estableces contacto visual con la otra persona estás utilizando una de las técnicas más eficaces para conectar. Establecer contacto visual es una de las técnicas más poderosas para conectar con los demás. Según los científicos, hay que mirar directo a los ojos como mínimo un 40% del tiempo mientras hablamos, y un 70% cuando escuchamos. El mirar despierta curiosidad. Las pupilas se dilatan cuando prestamos atención a determinados aspectos de la conversación, y de allí es que surge la empatía en esa situación. 2-La sonrisa Lo que distingue a las personas empáticas de las demás suele ser una buena, amplia y espontánea sonrisa. Tanto en situaciones públicas o privadas; cuando hablas en un auditorio o mantienes reuniones de trabajo; en entrevistas con clientes o cuando quieras entablar un mejor vínculo con las demás personas, sonreír te ayudará a derribar las primeras barreras que suelen interponerse. Siempre que la circunstancia te acompañe y que sea adecuado sonreír, hazlo sin temor, ya que verás cómo muy pronto empieza a fluir la conversación y la retroalimentación apropiada dada por el contexto de tu charla. 3-Posición abierta y receptiva Otra clave de la comunicación no verbal es mantener una postura corporal que representen los signos de apertura y receptividad. Cuando deseamos conectar con las demás personas no sirve estar de brazos y piernas cruzadas, o adoptar posturas corporales que puedan ser leídas por los demás como signos de desgano y desatención. Te ayudará colocar el cuerpo de frente a la otra persona, con las manos disponibles para gesticular lo necesario apoyando la intención de las ideas. Si estamos sentados, buscar acompasar, que significa ir al compás del lenguaje corporal de la otra persona, si necesitamos entrar en su mundo para poder conectar mejor. ¿Has visto a dos personas en situación de conquista amorosa? Por lo general buscan hacer esta danza lo más parecida posible. Es un buen ejemplo de cómo aplicarlo para lograr tener más éxito en tus vínculos cotidianos. 4-Muestra las manos Cuando exhibes las manos al hablar, al igual que cuando estrechas las de la otra persona, se estimula el sentido del tacto, que nos acerca y conecta. Las manos producen gestos muy especiales para apoyar la comunicación no verbal con los demás. Muestra las palmas abiertas: éste es uno de los gestos primitivos de la especie, que se traduce en buenas intenciones, y denota que no hay nada que ocultar. Las manos en el bolsillo mientras hablas no son recomendables si necesitas estimular el acercamiento con los demás; lo mismo que colocarlas cruzadas por delante o por detrás: hay algo que te hace sentir incómodo o de lo que quieres protegerte. Para que los gestos sean auténticos, es recomendable que los hagas un poco antes de las palabras: preparan el terreno de lo que viene, y predisponen mejor a la otra parte, anticipándole en forma sutil lo que ocurre. Por el contrario, habrás observado que cuando te enojas y usas tus manos para expresar la furia, generalmente, el gesto de enojo antecede a las palabras. Lo mismo puedes utilizar en forma contraria. 5-Distancia óptima Mantener una distancia apropiada con las personas, sobre todo cuando uno no los conoce, es esencial para no intimidar ni entrar en el mundo del otro de una manera invasiva. La distancia óptima va desde los 50 centímetros en adelante. Por debajo de esa distancia, sobre todo estando frente a frente, es posible que una de las dos personas pueda sentirse incómoda. Busca hacer sentir confortable a la otra parte. Es esencial para lograr rapport (confianza, ida y vuelta, efectividad en tu comunicación). 6-El uso de la voz Los tonos de voz, con sus matices y cadencias, expresan tanto o más que las palabras. La ciencia explica que es uno de los indicadores emocionales más claros y potentes, junto con las expresiones faciales. Un tono fuerte e imperativo posiblemente intimidará a la otra persona; una voz suave y en tono muy bajo denotará inseguridad y hasta sumisión. Los tonos agudos y casi gritando le restan legitimidad a lo que quieres expresar. Lo ideal es encontrar un tono medio normal, tranquilo y seguro a la vez, para poder comunicar asertivamente lo que quieras decir. Daniel ColomboMotivador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libros y comunicador profesional. danielcolombo.com/
Cómo tener días más productivos

Para las personas muy ocupadas, con una agenda apretada cargada de compromisos, lograr ser productivos durante todo el día se ha convertido en un gran desafío. En esta ocasión vamos a compartir algunas claves simples para hacer rendir al máximo cada una de las horas del día: 1. Organizar el tiempo Es útil organizar el día con agendas y listas por categorías (“temas de trabajo”, “temas personales”, “temas de familia”. Incluso hasta las tareas domésticas como compras o trámites necesitarán estar en este sistema de listas. Abre un espacio cada día dentro de tu agenda, y dedícalo exclusivamente a ordenar tu jornada y la semana, el mes y el año. Registra los compromisos fijos e impostergables; y registra en lápiz o en la computadora aquellos que pueden ser móviles. Una vez que lo hayas hecho, táchalo -no lo borres-; necesitas “verlo” concretado para dar una señal fuerte y clara de entusiasmo a ti mismo, para animarte a duplicar la apuesta. 2. Tomar nota de todo Anotar todas las cosas (pensamientos, ideas, compromisos, etc.) ayuda mucho, ya que si utilizamos nuestra memoria podemos olvidarnos asuntos verdaderamente importantes. Al tomar nota vamos a ir liberando espacio de nuestra memoria mental y tendremos más energía disponible para lo creativo, lo innovador y lo productivo. 3. Tomar pequeñas pausas Se estima que aproximadamente necesitamos tomar entre 10 y 15 minutos cada dos horas de trabajo intenso para poder tener la energía en un mismo nivel durante todo el día, independientemente de si somos más productivos durante el día, por la tarde o por la noche. Frenar de vez en cuando la actividad también nos puede servir para repasar la actividad del resto del día. 4. Limpiá tu espacio de trabajo Es esencial que vos y todos los de tu entorno de trabajo tomen al menos una hora cada mes para limpiar y ordenar el escritorio y lugares de uso común. Entrenate para ir archivando papeles a medida que las cosas ya puedan pasar a esa forma de registro. Literalmente, necesitás hacer lo mismo que en tu hogar, cuando decidís limpiar el placard: empezás por una sección (por ejemplo los cajones) y terminarás poco después repasando la lista de temas para el día siguiente… ¡en un escritorio totalmente despejado!. Todo lo que no has utilizado en los últimos tres meses ya puede enviarse al archivo. Utilizá folders o carpetas de distintos colores; etiquetas para escribir a mano e individualizar los contenidos del archivo; llevá un registro en la computadora –con un backup sobre servidores o en un mail externo de respaldo- para tener al día y muy bien ubicado cualquier documento que podrías necesitar más adelante. Incorpora algo de verde en tu lugar de labores. Las plantas son excelentes oxigenando los ambientes. Colocá un par de fotografías de tu vida personal que quieras que te sirvan como anclaje positivo en medio de la velocidad del trabajo: serán un punto de referencia cuando pienses que estás perdiendo el sentido y propósito, y te devolverán a la realidad de lo verdaderamente importante, además de hacer con excelencia nuestra labor. 5. Sólo reuniones efectivas Más del 65% del tiempo que invierten las empresas del mundo en reuniones es ineficiente. Esto significa que pierden muchísimo dinero mientras piensan que están haciendo “cosas” que, en la mayoría de los casos, no llevan a ningún resultado concreto. Las reuniones por lo general no deberían durar más allá de los 30 a 60 minutos, incluyendo un receso para café o responder el celular. A propósito: entrenate en hacer reuniones sin el celular presente; vos y tus compañeros pueden dejarlo fuera de la sala, e incluso a cargo momentáneamente de otra persona sólo por si hubiese un llamado de suma urgencia. Respeten los horarios de comienzo y finalización. Distribuyan tres días antes un sumario de temas que se abordarán: esto permitirá que todos vengan preparados con la información suficiente, y no tener que apelar a la memoria o demoras innecesarias en pedirlas. Tomen un registro claro de la reunión y que sea valioso como ayuda para programar los siguientes pasos: debe contener las conclusiones, tareas, responsables, día y hora en que todo eso estará concluido o encaminado. Establezcan reglas de juego respecto a situaciones especiales. No se interrumpan entre ustedes y colóquense en la posición de ganar = ganar para obtener el máximo beneficio. 6. Atravesá tus creencias limitantes Si hay algún aspecto de tu perfil laboral que te produce dudas o cuestionamientos que en alguna forma pueden limitarte a ser más efectivo en el trabajo, trabajá sobre eso. Algunas personas consideran que ejercer una forma de control excesiva es natural para que los equipos “rindan”. Sin embargo, si ejercés ese rol –muchas veces en forma inconsciente- o lo padecés, lo mejor será que trabajes sobre eso. Si estás colaborando en un equipo, y hay algo que no te permite sacar el mayor provecho de la experiencia, justo allí tenés el siguiente escalón de aprendizaje en tu evolución. El trabajo necesita constituirse en un espacio de crecimiento idealmente para todos. Y, cada uno desde su lugar, independientemente de los recursos y las condiciones de tu ocupación actual, tiene su importancia en esa rueda productiva para hacer que las cosas salgan adelante. Esta consciencia de construcción colectiva es lo que puede ayudarte incluso a atravesar situaciones difíciles, cuando parece que todo ha perdido sentido. Por lo cual desde aquí te alentamos a buscar lo mejor que hay en cada situación –incluso las más complicadas- y a desafiar tus creencias que, a veces de tan arraigadas que están, se convierten en paradigmas, que es ni más ni menos que tu forma de ver el mundo. 7. Aprende a delegar (y que te deleguen) en forma efectiva Para concluir, es importante entrenarse en delegar en forma efectiva, y no sólo eficiente. Hay una gran diferencia: eficiencia es hacer lo que se espera de mí y allí termina la cosa. Eficacia es hacer lo que se espera de mí, poniendo mi 100% (que no es lo
Cómo sacar provecho de los fracasos

La experiencia humana a través de los siglos ha demostrado que los hombres y mujeres más exitosos, aquellos que han alcanzado y conquistan sus metas y sueños, parecen ser “fracasadores seriales”. ¿Por qué? Una pregunta, como para romperel hielo: ¿a quién le gusta fracasar? Dicho así, posiblemente la respuesta aparece antes de terminar de leer la primera frase: a nadie. Este artículo nos invita areflexionar sobre cinco sub modalidades muy frecuentes en la condición humana, para poder construir el camino del éxito cimentado en una de las estructuras más fuertes con la que contamos. Primero: Preparados para ganar. El mundo, especialmente en Occidente, no admite el fracaso dentro de la existencia. Lo que desde la formulación misma de este postulado parece ser un grave escollo a sortear, ya que vivimos en una condición física, emocional y mental en permanente cambio, por lo que la alteración en negativo del resultado de las cosas es frecuente. Y más aún: es cotidiana. Por lo que, si bien la preparación para el éxito es apropiada, quizás lo más indicado sería pensarlo como la preparación para disfrutar de la experiencia añadida por los logros y las conquistas. Así, por ejemplo, cuando un deportista o una bailarina se entrenan décadas para lograr su mejor performance, el mismo camino es el que añade las dosis de desafío necesarias para consolidar algo superior que, en determinado momento, podríamos llamar éxito. Entonces, sintetizando el primer concepto, necesitamos asumir de una vez que el camino hacia los logros y realizaciones está plagado de situaciones de fracasos. Segundo: El escalón necesario. Te propongo hacer un breve repaso sobre tus últimos diez años. ¿Tuviste alguna experiencia que no resultó tal como la soñabas? ¿Fue enriquecedora, más allá de la turbulencia, el desánimo y el nivel de desafío que se presentó en aquel momento? Seguramente, sí. Esto no invalida la cuota de padecimiento que hemos atravesado. Sin embargo, cuando miramos aquella situación en perspectiva somos capaces de descubrir el sentido. El sentido es, ni más ni menos, el propósito de esa experiencia. ¿Por qué llegó a mi vida? ¿Qué vino a mostrarme? ¿De qué forma puedo hacerlo distinto la próxima vez?. Desde esta óptica, el fracaso es todo un éxito, por más que en el instante del pasado uno no tenga la capacidad de verlo así en forma inmediata. Tercero: Expandiendo las oportunidades. Otro beneficio añadido del fracaso, una vez que hemos pasado el primer umbral de pesadumbre, es la alternativa de mirar las opciones que tenemos a mano. Desde allí sucede algo maravilloso en nuestro interior: se llama madurar, se llama crecer. Es entonces cuando muchas de las experiencias cobran sentido, ya que, como en un rompecabezas que empieza a armarse nuevamente, las piezas van encajando. Esto no sucede por mera fuerza de voluntad, aunque por supuesto que esta actitud ayuda mucho. Ocurre porque expandimos nuestro ojo interno, aquel con el que observamos las cosas y las situaciones. “Observamos” es la palabra clave en esta idea, ya que es muy distinto a “mirar” y “ver”. El proceso de observar es activo, y a la vez, expansivo. Por eso se abren grandes puentes de oportunidades para crear puntos de referencia distintos, que pueden producir un cambio sustancial en el próximo resultado de vida. Cuarto: El dolor de la pérdida. En cualquier circunstancia, un fracaso viene a contrastar dentro de nosotros algo que ya no está: una persona, una situación, un negocio, un trabajo, una relación, un vínculo, un proyecto, un sueño o una meta. Con cargas emocionales de distinta intensidad según cada persona –lo que me gusta llamar termostato interno-, si somos capaces de atravesarlas con entereza y voluntad férrea, muy pronto estaremos un paso adelante de ese momento de dolor y desesperación, de tristeza y desánimo. ¿Cómo puedo accionar frente a lo irreversible? En primer lugar, dándome el espacio para sentir. De este lado del mundo se nos entrenó para no sentir, por lo que las emociones dolorosas tienen mala prensa. Sin embargo, son parte irreversible del crecimiento y de la evolución humana. Nos hacen más fuertes y decididos. Segundo: permitiéndome dar pequeños pasos para recobrar el movimiento, tal como cuando hacemos rehabilitación física luego de algún episodio que nos ha paralizado o postrado. Allí decidimos entrenar nuevamente nuestras capacidades (en este caso las emociones), para –más allá del dolor y la tristeza- recobrar la marcha. Y esto no es inmediato ni mágico. Requiere una enorme fuerza interior y un entorno que acompañe saludablemente. Y tercero: recordando que esto también pasará. No importa el nivel de dolor que sientas hoy, dentro de un tiempo somos capaces de reformularlo y convertirlo en algo valioso. Pero ojo: sólo si sabemos verlo de esta forma. Para verlo, es imperioso elegir la mejor actitud. Y de eso habla nuestro quinto punto. Quinto: Tu actitud es lo que vale. Frente al desafío del fracaso de cualquier tipo, tienes una opción maravillosa para volver a probarte: elegir tu actitud. Usualmente nos enseñan que hay una forma positiva de ver las cosas y otra negativa: ésta es la que más asusta. Sin embargo, el primer paso para salir de la situación que te conmueve es aceptar la posibilidad de un término medio: la neutralidad. Contrariamente a la idea de que en este espacio neutral no pasa nada, ocurre todo lo opuesto: se movilizan invisibles fuerzas internas, que te permitirán de a poco recobrar el sentido y propósito de la vida. Y desde allí, si te mantienes en permanente movimiento, podrás encontrar el aprendizaje que encierra esta experiencia. Aprendizaje que a veces nos llega a la fuerza, incluso desarmándonos por completo. Créeme que sé de qué te hablo, por estar muy curtido con todo tipo de situaciones. Entonces, llega el punto donde maduré desde el dolor y me permito reconocer esa experiencia como algo valioso –cosa que hasta hace poco tiempo seguramente me negaba a ver de esta forma-. Allí se produce un profundo “insight”, una mirada hacia dentro y, desde allí, recién, proyectar el nuevo Ser: un poco