Aftermarket

Inspiración para el liderazgo

El nombre de Michael Bungay Stanier seguro pasa desapercibido en el mundo del liderazgo tradicional. Sin embargo es uno de los más sonados en ciertas corrientes del coaching, especialmente ejecutivo, enfocado en el desarrollo y la productividad.

Metodología Kaizen: la mejora continua

Permanentemente se habla de la necesidad de implementar procesos, métodos e innovación a fin de optimizar equipos de negocios. Quizás lo más complejo es determinar qué herramienta es la más apropiada para lograrlo. Kaizen es el nombre de un sistema de origen japonés que han llevado a Toyota, Sony, Nissan y Honda, entre muchas otras, a generar saltos de calidad notables en sus sectores. Su nombre proviene de las palabras “Kai” y “Zen”, que refieren a la acción del cambio para mejorar. Más que una metodología en sí, Kaizen es una filosofía de trabajo enfocada en la mejora de la actividad cada día y, por lo tanto, también de elos resultados. Nada sería posible de lograr en términos de calidad y mejora permanente sin una conciencia de equipo. Como Kaizen es una metodología basada en procesos requiere de la participación de todas las personas involucradas en la cadena. Para implementarla se hace necesario eliminar todo lo que es superfluo de los sistemas productivos. Y, como se enfoca en el crecimiento continuo, se ejecuta en forma permanente: jamás se detiene. El objetivo es que no pase ningún día productivo sin haber mejorado algo estratégico, pensando siempre en el foco real del negocio -los clientes, el producto, el servicio-. Una pregunta clave para los líderes y sus equipos al comienzo del día puede ser: “¿Qué vamos a mejorar hoy?”, y al final, “¿En qué hemos mejorado hoy?”. Como se sabe, cualquier aspecto es mejorable y Kaizen viene a reforzar este sentido de evolución hacia la calidad total. Al observar esto, determinarás qué es lo que sobra, es decir, lo que se puede dejar de lado y sacar del foco de las personas de la empresa, con el fin de optimizar recursos.   Paso a paso La metodología Kaizen propone una estructura que sirve para ordenar, hacer encajar las piezas y enfocar la energía en el resultado a obtener.   -Plan (Planear): marcar los objetivos, analizar los problemas y definir los planes de acción con una mirada estratégica en el corto, mediano y largo plazo. Habrá contingencias, será necesario recalcular en el camino, aunque siempre es recomendable tener este primer paso consolidado y consensuado entre todos los niveles de la organización.   -Do (Hacer): con el plan elaborado, se pasa a definir las acciones que van a permitir ejecutarlo. Sugiero una planificación profunda, con metas claras, propósito siempre presente, responsables, fechas límite, y que sea extendida en el tiempo. Luego, se la pone en marcha y se la monitoreará con indicadores claves del negocio, para comprobar su marcha.   -Check (Comprobar): es necesario chequear el estado de avance del proceso de mejora continua, analizando los resultados que se han obtenido. Lo puedes hacer contrastando con los datos que tenías antes de iniciar el método Kaizen, y de allí vas obteniendo las variables más objetivas. En este punto es importante saber que sólo se seguirá avanzando si se han obtenido los resultados buscados; de lo contrario, se volverá al punto de partida tantas veces como sea necesario, hasta asegurarse que la mejora está en marcha.   -Act (Actuar):  si se han cumplido los objetivos, el siguiente paso será estandarizarlos y fijarlos dentro de los procesos productivos en tu empresa o negocio. Por ejemplo, si siempre han tenido demora en la entrega de productos por parte de los proveedores, y a través de Kaizen logran disminuir los retrasos, eso mismo hay que volcarlo en un proceso, un método, un paso a paso sobre cómo lo harán una y otra vez hasta que se arraigue dentro del modo en que operan.   Para cada necesidad Dependiendo el tipo de empresa y de la complejidad a resolver, se puede aplicar alguno de los cuatro tipos de Kaizen:   Grupo Kaizen: Conformado por cuatro personas, más alguien que oficia como líder y otra en asesoría, trabajará bajo el concepto de círculo de calidad. Trazará un plan a un año para resolver un problema. Algunas premisas para seguir son: definición del problema, reconocimiento de las características del problema (observación), búsqueda de las principales causas (análisis), acciones para eliminar las causas (acción), confirmación de la eficacia de lo actuado (verificación), eliminación permanente de las causas (estandarización) y la revisión de las actividades y planificación del trabajo a futuro.   Kaizen 2 días 2 horas También denominado “Kaizen Nissan” por su origen en esa marca de automóviles, es especialmente indicado en mejoras de productividad modificando los puestos de trabajo. En el Kaizen 2 días, el equipo se reúne para evaluar la totalidad de las posibles mejoras en un puesto laboral, e implementan los cambios rápidamente. En el formato 2 horas, el supervisor es quien hace los cambios rápidos para que las labores ocupen menos tiempo y tengan más efectividad.   Kaizen Kobetsu En este caso las actividades se desarrollan individualmente o con las distintas áreas comprometidas en la producción, para maximizar la efectividad de equipos y plantas, concentrados en la eliminación de los despilfarros que se presentan en los procesos industriales, e incluso, en la diaria operativa.   Kaizen Teian Esta variante tiene como principio que todas las ideas son inútiles si no se implementan. Implica un compromiso y responsabilidad de los equipos e incluye a todas las áreas para que entren en la nueva cultura. Se hace foco en el desperdicio de recursos, incluyendo el tiempo y capacidades de las personas; es decir, todo lo que no es aprovechado para realizar un producto o prestar servicios en forma óptima. Aquí la idea es la de acumular pequeñas mejoras para lograr un progreso sostenido. Muchas veces hay empresas que incorporan algún incentivo para lograr el avance hacia la mejora continua: la sugerencia es que no sean económicos ni ostentosos, sino simbólicos y estimulantes, al igual que lo logra el salario emocional.   Cinco claves   1-Lo primero es el compromiso Muchas veces se quieren implementar procesos estableciendo normas, bajando un memorándum o dando órdenes. Sin embargo, falta el propósito, que es la guía mayor que entusiasmará a todas las personas

Misión, Visión y Valores

Lo contrario a la incertidumbre es la certeza. Una forma de conseguirla es ser fieles a los pilares que definen quiénes somos en esencia, hacia dónde vamos y adónde queremos llegar.   En épocas vertiginosas y con cambios constantes, recordar la misión, visión y valores se convierte en una acción estratégica para no perder el rumbo. Para que podamos seguir evolucionando como individuos y equipos, es esencial clarificar estos aspectos clave, que refuerzan el compromiso, la responsabilidad y la predisposición a cooperar de la mejor manera. En aquellos casos donde no se los tiene en claro el rumbo será errático, y no pocas veces termina de la peor forma: haciendo desaparecer un negocio, e incluso, cuando una persona siente que ha perdido el sentido de la vida. Por qué son importantes Sostener la misión, visión y valores y compartirlos con toda la organización, e incluso ver si son concordantes en forma personal -lo que provocará mayor involucramiento- es el desafío de organizaciones innovadoras, creativas y retadoras. Estos tres pilares son transversales a todo lo que somos, lo que sentimos y lo que hacemos. Aunque no los tengas conscientes, se traslucen y se viven en forma diaria, ya que forman parte de la cultura empresarial, los hábitos y los rituales conscientes e inconscientes. He asistido en mejorar muchas empresas que no lograban detectar los desvíos serios en el rendimiento de sus negocios, y en poco tiempo concluimos en que habían apartado  de su misión, la visión y los valores.   Técnicas para definir los pilares Aquí se enfoca el tema en el mundo empresarial y organizacional. Puedes replicar estos lineamientos a tu vida personal y profesional individual. Hay negocios que no conocen bien cuál es su actividad principal. Es decir, qué necesidad están satisfaciendo en el mercado, y por la que buscan tener éxito en su segmento. Llevados por el impulso -incluso cuando deben redactar los textos para su página web, por ejemplo-, se acuerdan de la Misión, Visión y Valores, y declaran estos aspectos en forma simple, sin vuelo, motivación; carente de inspiración y retos que limitan su desarrollo. Otras veces encargan a un externo que lo defina, y esto es un error, porque nadie puede definir mejor estos pilares que las personas que forman parte de la empresa. Así es que leemos diariamente textos muy bonitos, ornamentados atractivamente, aunque carentes de sustento y realidad. El contraste es mucho mayor cuando ingresas a una empresa y ves el cartel de “Misión, Visión y Valores” exhibido a todo color… y en muchos casos todo se derrumba cuando te hacen esperar mucho tiempo en una fila, o la persona a la que ibas a ver no tenía agendada tu entrevista, o el trámite de un pago se traspapeló y no hay quién se haga  cargo, o nadie responde las quejas en el correo habilitado a tal fin… ¿Te suena conocido?   Veamos algunas definiciones para alcanzar un enunciado de misión y visión con el enfoque apropiado, basado en las fortalezas de su negocio y los diferenciales: Con ayuda de la experta Alejandra Brandolini y su equipo de AB Comunicaciones, con quien escribimos el libro Cómo manejar la comunicación interna, editado junto al diario Clarín, invito a repasar estos conceptos:   -Una organización de aviación no opera aviones, sino que transporta personas.   -Una compañía que fabrica cosméticos no vende mezclas de vitaminas para la piel, sino que vende belleza, juventud y prestigio.   Esto significa que lo que hace la empresa y lo que dice que hace, marca la distancia que hay que acercar en la comunicación. Respecto a la visión, significa transmitir un estado futuro aparentemente imposible en la actualidad, que sea lo suficientemente motivador y retador para los miembros de la empresa, y que le dé sentido y dirección a su existencia.     Para definir tu Misión: responde la pregunta “¿Qué hacemos para ser lo que queremos ser?”. Es la razón por la que existe la empresa, y lo que se quiere hacer para ser útiles para sus públicos (clientes, el personal, la competencia y la comunidad, por ejemplo). En la práctica, sirve de guía para el personal y los socios acerca del foco del negocio y es el “pegamento” que mantiene unida a la organización.   Para definir tu Visión: “¿Qué queremos ser?” Debe estar reflejada de tal forma que esa imagen mental se pueda visualizar; partir de un objetivo realista, aunque no fácilmente alcanzable, y define el norte hacia la que se apunta. A su vez, invita a la transformación, y comunica aquello en lo que quieres convertirte.   Para encontrar tus valores: “¿Qué es tan importante para nosotros que no vamos a renunciar a ello?” Es decir que se trata de una fuerza irreemplazable que define la forma en la que hacemos negocios, brindamos servicios, contratamos personas, y desarrollamos toda la actividad de principio a fin. Los valores están estrechamente vinculados a conductas que definen el modo de actuar. En el liderazgo basado en valores, son principios básicos para seguir y cumplir por todas las personas involucradas, sin excepción. Su peso vale en acciones concretas que se ratifican ejerciéndolos en el día a día y no “torciéndolos” o modificándolos según las situaciones. Algunos valores pueden ser: hacer las cosas con excelencia siempre y en todo momento; superar la expectativa del cliente; practicar la innovación constante; mejora continua; respeto, igualdad, equidad, diversidad; transformar los errores en aprendizaje; conducta ética al servicio del negocio. La Misión, Visión y Valores no es un conjunto de palabras huecas para llenar un espacio, sino que conforman el ADN del negocio y se podría decir que cuando cada persona lo lleva “tatuado” en su espíritu, ahí, recién ahí, estarás en el buen camino. Y tú, ¿tienes definida tu Misión, Visión y Valores personales y en tu empresa?     Daniel Colombo Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 30 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. Coach certificado

Capacitados para las crisis

Las circunstancias adversas como las que afrrontamos producen desvíos en la productividad y en el mundo emocional de todas las personas. Los verdaderos profesionales lo asumen como un reto a superar, algo que los motiva e impulsa a liderar con mayor esfuerzo y entusiasmo.  “En medio del caos y las crisis, la falta de profesionalismo se nota más en los colaboradores. Hay cosas que son, y no pueden ser a medias. Y una de ellas es el profesionalismo”, me comentó uno de mis clientes, empresario del sector automotriz. Es en estos momentos donde se caen las máscaras y se revelan los que verdaderamente lo tienen. En el mundo laboral se es o no se es profesional, sin medias tintas. Y sabemos que poseer un título profesional no garantiza tener profesionalismo. Se trata, entonces, de contar con la cualidad de la excelencia aplicada al desarrollo de determinada actividad, donde se destacan los valores, la responsabilidad sobre el proceso y el resultado, el compromiso puesto en la tarea y la calidad superior en todo momento. Si bien conceptualmente se habla de profesionalismo en personas con títulos académicos, también se aplica para todo tipo de profesiones, disciplinas como el arte y el deporte, los oficios más diversos, y sería muy bueno que también se lo asuma en los ámbitos de alta conducción de empresas y de gobiernos. En medio de las crisis suelen desatarse otro tipo de micro crisis que afectan notablemente la dinámica que se ha visto alterada por completo por los acontecimientos. En este marco se percibe a la distancia a aquellos profesionales de verdad; esos que, puestos sobre los desafíos, poseen capacidad de maniobra, equilibrio emocional, habilidades para la toma de decisiones y, a la vez, los aspectos fundamentales de su rasgo de excelencia en el desempeño. Entendiendo que las crisis producen desvíos en la productividad y en el mundo emocional de todas las personas, los verdaderos profesionales lo asumen como un reto a superar, algo que los motiva e impulsa a liderar con mayor esfuerzo y entusiasmo. No es menor hablar de profesionalismo en medio del caos y la incertidumbre, ya que, en medio de la tormenta, son estas personas las que pueden sostener el rumbo lo mejor posible, y acompañar a quienes, por falta de compromiso o por comodidad o imposibilidad emocional sobre cómo afrontar los problemas, se quedan paralizados sin capacidad para actuar. Habilidades necesarias frente a la incertidumbre El afrontamiento de una situación difícil en extremo depende en gran medida de la actitud. Por lo general, las personas tienden a catalogar todas las experiencias como “buenas” o “malas”, y desde allí actúan en consecuencia. En momentos de desafío la tendencia es que el signo que prevalece es el negativo. Partiendo de la base de que las emociones, en esencia, son neutras, y que lo que las hace positivas o negativas es cómo acciono o reacciono frente a ellas, podemos también pensar que un buen rasgo de profesionalismo es adoptar el tercer tipo de actitud: la neutral. Eso no significa quedarse estancado viendo cómo transcurren los acontecimientos, sino que nos apartaremos un momento del torbellino del caos y las emociones encontradas para tomar distancia, observar sin juicio ni interpretaciones apresuradas, sin reaccionar en automático. El objetivo es tener una visión ampliada para que, a partir de allí, puedas aplicar una atención intencionada sobre la decisión que tomes. Lo usual en las crisis es reaccionar y sobrereaccionar. Otra conducta es huir, alejarse o esconderse del problema. El profesional de verdad sabe cómo accionar, graduando su energía y la de su entorno para poder moverse aún en terrenos inciertos. Y es la sumatoria de detalles lo que los hace consistentes, otra cualidad que va de la mano de la integridad en las competencias que posee. Estas10 actitudes marcan una gran diferencia entre quien es un verdadero profesional, y todos los demás: 1-Cumples todos tus compromisos. No hay lugar para las excusas porque los entornos requieren de decisiones valientes y rápidas. 2-Renegocias con tiempo lo que no puedes asumir. En momentos V.I.C.A. (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), las cosas cambian permanentemente. Entonces es de un buen profesional renegociar las formas de aquello que no puedes asumir. 3-Puntualidad y pulcritud. En cualquier aspecto marca la distinción entre el buen y el mal profesional. 4-Cooperación. Este espíritu surge con más fuerza en las crisis, y se percibe quiénes lo hacen un valor principal. 5-Solidaridad. En este caso, el profesionalismo se manifiesta en que mancomunan (común unión) con otras personas y redes de networking apoyando el bien mayor de quienes lo necesiten. 6-Te interesas por los demás. Como integrante o líder de un equipo, es genuino tu acercamiento para saber cómo están las personas que te rodean y actúas de formas que apoyen y eleven aún en medio de lo peor del momento. 7-Logras equilibrar la vida personal y profesional. Los profesionales excelentes saben mantener el balance entre los dos ámbitos de la vida porque son conscientes de la importancia que tienen los vínculos de calidad. 8-Destinas tiempo para ti. Otro rasgo distintivo es que, además de su alto nivel de cumplimiento profesional, no postergan en su tiempo personal, ya que necesitan recargar pilas para volver fortalecidos a la alta demanda que tienen. 9-Haces pausas y evitas sobrecargarte. Dentro de la jornada laboral, se agendan pausas activas y organizan su tiempo de forma óptima, priorizando lo importante por sobre lo urgente, y sobrellevando lo que irrumpe con espíritu de superación y aporte. 10-Compartes sólo información valiosa y oportuna. Tener profesionalismo en una crisis es contribuir de la mejor forma con aportes de valor, teniendo una visión ampliada de 360° para anticiparse a problemas mayores, y saber ver las tendencias del mercado en que se mueven. Son agentes de cambio.   Y tú, ¿tienes profesionalismo?   Daniel Colombo Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 30 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. Miembro de John Maxwell Team. www.danielcolombo.com SUSCRÍBETE gratis a

Irse antes de la desvinculación

La renuncia psicológica es una realidad en empresas y organizaciones de todo tipo y tamaño, aunque hace apenas unos años se ha visibilizado este concepto: la persona “se fue” muchos meses antes de renunciar.   Lo que sucede es que se ha roto el “contrato psicológico” entre el empleador y el empleado y así aparecen reacciones y comportamientos que toma un individuo que lo llevan a la evitación de sus tareas, compromisos y responsabilidades. Generalmente asociada con lo que percibe como un trato poco equitativo e insatisfacción laboral, esta renuncia anticipada puede empezar aproximadamente un año antes de desembocar en un despido justificado o injustificado, una renuncia bajo presión, y cualquier otra forma de desvinculación. Por lo general es un comportamiento inconsciente aunque, llegado cierto momento en la línea de tiempo de ese año de anticipación, puede especular con este círculo negativo para tomar algunas ventajas. Respecto a los motivos, es importante saber que el rol del jefe o líder es fundamental, ya que en un alto porcentaje las personas no renuncian por el trabajo en sí, sino por su superior. Manifestaciones concretas Esta conducta evasiva tiene manifestaciones específicas que perjudican su desempeño y, como consecuencia, a la empresa que le da trabajo: -Impuntualidad recurrente -Termina antes su jornada laboral (quince minutos antes ya está listo para abandonar el lugar) -Trabaja lento -Se muestra poco colaborativo -Arma conspiraciones y genera problemas -Hace llamadas y trámites personales durante su horario -Pasa más tiempo en el baño o tomando café, que trabajando -Se conecta con sus redes sociales personales la mayor parte de la jornada -Ausentismo injustificado -Falta de creatividad -Sin iniciativa ni aportes de valor -Se empieza a aislar de su entorno Contrato psicológico ¿Qué significa que el vínculo laboral incluye un ‘contrato psicológico’? El trabajo representa un motor importante en la vida de las personas. Lo que se busca es que las personas pongan lo mejor de sí, incluyendo su actitud y sus conocimientos para lograr los objetivos. Y a su vez, las empresas facilitan condiciones de trabajo dignas, una paga equitativa al rol y experiencia, aprendizaje, redes interpersonales de apoyo, desarrollo profesional y el entorno físico de recursos para que los colaboradores trabajen lo más a gusto posible. Todo esto, que generalmente se plantea en las entrevistas previas y queda ratificado antes del inicio del contrato laboral, conforma un acuerdo tácito subyacente de que ambas partes estarán en concordancia en esos aspectos principales. Cuando una de las partes -en este artículo, el empleado- siente que la otra no actúa en consecuencia, se rompe el contrato psicológico que lo une: la lealtad deja de ser un valor, es posible que piense en hacer lo mínimo indispensable y hasta pueda conspirar en contra de su empleador. Las etapas  En base a la teoría de la equidad formulada en 1963 por John Stacy Adams, especialista en comportamiento humano, en un trabajo el concepto de equidad se sustenta en la satisfacción relacional entre empleado y empleador en términos de percepciones que se sienten injustas dentro de las relaciones interpersonales. En palabras del autor, “los empleados buscan mantener la equidad entre los insumos que traen a un puesto de trabajo y los resultados que reciben de ella contra las entradas percibidas y los resultados de los demás.” Para identificarla, plantea tres etapas en lo que llamamos renuncia psicológica: Etapa 1: El sujeto percibe situaciones de inequidad El empleado siente que la proporción de carga de trabajo versus beneficios obtenidos difieren de la de otros compañeros, con todo lo subjetivo que encierra el compararse con los demás. Aunque es bueno recordar que se trata de manifestaciones del campo emocional (y esto no es una ciencia exacta). Así, tiene comportamientos contraproducentes hacia los clientes, la empresa y sus compañeros. Etapa 2: ¿Cuándo llegará el momento de cambiar de trabajo? A partir de este instante el empleado empieza a sentirse un “ex” de la empresa o proyecto, porque por más que se quieran mejorar sus condiciones cuando la evidencia de su falta de colaboración sea evidente, siente que ya no pertenece a ese lugar. Si bien para el trabajador esto puede traer algo de alivio por plantearse una alternativa de salir a buscar otras opciones, emprender, etc., para la empresa es sumamente negativo tener a alguien en este estadío, ya que empieza a patear en contra permanentemente. Deja de tener empatía, no responde a los objetivos, se agudiza el ausentismo y la mala disposición. Etapa 3: Actualización En esta fase se produce la toma de consciencia por parte de la empresa de que el colaborador puede irse y, dependiendo el caso, quizás quiera retenerlo desplegando una batería de mejoras, crecimiento y planes para su carrera. Lo que sucede es que por lo general la decisión de renunciar (o generar conflicto para ser despedido) ya está tomada y nada hará que esto cambie.   Qué hacer si eres empleado Dependiendo de tu actitud hacia la empresa que te da trabajo, tienes varias opciones para explorar: Comunicar específicamente tu disconformidad. Explica tus motivos con tu jefe, líder o el área correspondiente. Susténtalo en información concreta.   Plantea opciones de mejora. Si te interesa quedarte, haz el esfuerzo de colaborar para que puedas desplegar mejor tu labor el tiempo que decidas permanecer.   Sé objetivo en tus planteos. Por lo general una persona en proceso de renuncia psicológica dice cosas como “Me siento desmotivado”, “La empresa no hace nada que me satisfaga”, “Mi jefe no me presta atención”, “Le dan ascensos a personas que no se lo merecen…” Como observarás estas son visiones subjetivas sólo desde tu perspectiva.   Si buscas que te desvinculen: puedes arreglar una salida conveniente para ambas partes, fijar un plazo, etc.   Evita generar situaciones de conflicto. Estas situaciones se volverán en tu contra, puesto que afecta tu historial laboral, no se darán buenas referencias tuyas ni cartas de recomendaciones, etc.   Qué hacer si eres la empresa   Detecta a tiempo la renuncia psicológica. Observa e interactúa permanentemente con cada colaborador, generando conversaciones

Personal: Todos por un objetivo

Es por demás común que en las empresas muchas veces los empleados no sepan cómo trabajar entre equipos bajo un objetivo que vaya más allá de sus intereses personales. Aprender a trabajar en equipo suele ser un aprendizaje que toma tiempo si el paradigma de la empresa es el tradicional, en el que cada persona es reconocida individualmente y no se prioriza la buena comunicación ni la cooperación interáreas basada en un propósito compartido por todos los integrantes de una misma empresa. Para evitar que los empleados se conviertan en pequeñas islas de ego, si estás a cargo de un equipo e incluso como integrante si quieres hacer aportes positivos, necesitas aprender a mejorar relaciones en el ámbito de trabajo, de tal forma que cada uno sepa lo que debe hacer, tenga una fuerte motivación para hacerlo y para ayudar al colega porque entiende que eso redundará en beneficios para toda la planta. Si bien no es lo común en la mentalidad de la empresa tradicional, pensar más allá de los beneficios singulares es una gran oportunidad para mejorar el clima laboral y las relaciones entre empleados y también dentro del nivel ejecutivo. Estas ideas prácticas sirven de base para que todas las personas apunten hacia el mismo objetivo: Compartir un propósito: La posibilidad que brinda el hecho de convertir la visión de la empresa en un propósito que resuena en lo personal es mucho más productiva que el hecho de que cada persona se concentre en sus beneficios personales. Cuando el propósito de toda la compañía se vuelve una intención clara de cada acción que los empleados de cualquier nivel realizan dentro de la empresa, es cuando se pueden ver cambios rotundos en la actitud y en los resultados que se obtienen. Motivarse para ser y no por deber: La motivación es un tema que me apasiona porque es por ella que todos hacemos lo que hacemos con más o menos sentido del esfuerzo y de la responsabilidad. Un empleado que llega tarde reiteradamente o que no cumple con lo mínimo en su trabajo puede ser alguien que simplemente no entiende la importancia de su trabajo con respecto a los otros. Devolverle un sentido de responsabilidad a una persona es también una forma de lograr que entienda su importancia dentro de la empresa y su lugar con respecto a lo que todos van a hacer en la organización. Así, por ejemplo, si la persona que tiene que abrir la puerta de ingreso llega tarde, sería bueno convocar a una reunión con enfoque de Innovación Emocional donde pueda entender que su trabajo es muy simple pero muy importante para todos los demás. Participar de la toma de decisiones: Todos los empleados necesitan sentir que participan de la toma de decisiones, pues esa es una muy buena forma de acentuar el sentido de responsabilidad por el rumbo que tome la compañía, y también es una forma de mostrarles que son escuchados por el equipo directivo. El sentido de participación fomenta cambios de actitud hacia el trabajo y con respecto a la responsabilidad. Es fundamental generar espacios donde todos los equipos puedan expresar sus ideas y trabajar para la toma de decisiones. Aprender a escuchar más allá del ego personal: Los intereses personales, en el paradigma de la empresa del siglo pasado, hacían que muchas personas no participaran de ningún otro sector de la empresa que no fuera el suyo, tampoco permitía la colaboración en pos de logros compartidos pues los reconocimientos individuales eran mucho más valorados que los grupales. En el nuevo paradigma de empresa que sugiero implementar, es muy importante que tanto los líderes de equipos, los ejecutivos, los empleados de segundo y tercer nivel, así como los propios clientes, perciban que el trabajo de cada uno va más allá del deber y del cumplir. De lo que se trata es que cada persona piense que lo que hace realmente está cambiando el mundo: su comunidad, su entorno. Así, siente que está transformando de alguna forma la realidad de los clientes a los que apuntan con cada acción de la empresa. ¿Cooperar o competir?: Competir fue un modelo que funcionó bien hace años, de lo que se trata ahora es de cooperar dentro de la empresa. Creando un ambiente de cooperación multiáreas, multitareas e interconectado, van a lograrse mejores resultados que propiciando la competencia entre empleados que pueden llegar a exacerbar los beneficios personales por sobre el de los otros colegas. Es importante tener en cuenta que en algunos momentos y para algunos proyectos se puede propiciar obtener mayores beneficios personales, por ejemplo, un aumento de sueldo, bonos o premios, sin que se deje de lado el enfoque de trabajo en equipo y cooperativo. Expresar ideas adecuadamente: La comunicación asertiva es una de las habilidades más importantes que una persona puede desarrollar tanto para el ámbito corporativo como para la vida personal. Tener tacto y estilo para comunicar noticias fuertes o plantear malestares es un arte que debe practicarse cotidianamente para gestionar problemáticas comunes dentro de los equipos de trabajo. Si eres capaz de comunicarte asertivamente primero contigo mismo y después con los demás, vas a poder lograr que tus ideas sean mejor entendidas, mejor escuchadas y mayormente aceptadas. Valorar la experiencia: La experiencia es un baluarte del que debes nutrirte a cada segundo independientemente de si tu puesto es gerencial o no. Siempre que recurras a tus propias experiencias pasadas o a la de los otros vas a poder entender mejor nuevos puntos de vista. Los equipos que trabajan en común valoran la experiencia de cada integrante del mismo. Subestimar las opiniones de alguien porque tal vez es nuevo en el cargo es una de las trampas a las que constantemente nos somete aquel viejo paradigma de la empresa que se resiste a cambiar. Por eso es importante estar atento, escuchar a todos y darles participación dentro de los equipos que tengas. Daniel Colombo Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional;

Características de las personas exitosas

¿Alcanza sólo con el entusiasmo y la motivación para triunfar en los negocios? Definitivamente, no, aunque es sumamente importante que no falten cualidades. Si estás en un escalón buscando el éxito en cualquier campo de tu vida, sin importar de momento lo inalcanzable que parezca, puedes considerar la posibilidad de desarrollar ciertas cualidades para conectar más rápidamente con tu espíritu de logro personal. 1. Capacidad de ver más allá de lo obvio. Las personas exitosas visualizan escenarios aún no descubiertos por otros, con alternativas a los caminos convencionales para alcanzarlos. 2. Capacidad de resiliencia y tolerancia a la frustración. Han desarrollado una destreza que permiten convertir los fracasos en persistencia resiliente, para reconstruirse más allá de las dificultades. 3. Capacidad para detectar oportunidades. En épocas difíciles y caóticas, esta habilidad típica de los exitosos les permite alcanzar un olfato especial para detectar algo nuevo donde los demás se sienten asustados o desconcertados. 4. Capacidad de conectar con los demás. Las personas exitosas son especialistas en tender redes de contactos, compartir experiencias y nutrirse del intercambio con otros. La curiosidad es su lema. 5. Capacidad de innovar permanentemente. Tienen el pensamiento lateral muy desarrollado. Como son inconformistas disfrutan creando alternativas a lo ya conocido en cualquier campo, para abrir nichos de mercado, dar soluciones a nuevos problemas y así desarrollar su espíritu hacedor. 6. Capacidad de fortalecerse internamente frente a los desafíos. Los exitosos saben que las dificultades son parte del suceso, y se adecuan rápidamente a lo que acontece. Afrontan los retos con entereza y decisión. 7. Capacidad de ser flexible ante los cambios. Abrazan los cambios con una alquimia compuesta por un razonable optimismo, intuición y conocimiento. 8. Capacidad de dirección, organización y productividad. Les gusta conducir sus proyectos y enfocarse en la productividad de los procesos. Sostienen una visión y misión que los apasiona y los cautiva, con energía superlativa todo el tiempo. 9. Capacidad para tomar riesgos. Las personas exitosas aprendieron a tomar riesgos calculados; estudian escenarios alternativos y huyen de la inacción, que los frustra y aburre. 10. Capacidad de decidir rápidamente. El exitoso disfruta ejercitando la decisión rápida; le gusta apoyarse en personas con capacidad analítica y contar con datos. Sin embargo, hay un instante de profunda compenetración con su intuición que los suele guiar. 11. Capacidad de elegir el mejor equipo. Como saben que no pueden hacerlo solos -por más que se trabaje en forma independiente-, construyen equipos interdependientes, los lideran y conduce en el camino del éxito. Suele asumir como aprendizajes las equivocaciones que devienen naturalmente hasta dar con las personas apropiadas. 12. Capacidad de convertir lo complejo en sencillo. Internamente, las personas exitosas tienen la habilidad de simplificar lo complejo del mundo. Las soluciones que proponen sus acciones muchas veces se basan en los caminos que dicta el sentido común que, de tan a la mano, son dejadas de lado por otros. Y allí radica parte de su éxito. 13. Capacidad de tener excelentes ideas, y llevarlas a la acción. La acción es el motor que alimenta su vida. Se arriesga; a veces gana, y otras, pierde. Capitaliza sus iniciativas por algún motivo que no siempre es el rédito económico, como puede ser la experiencia y la curiosidad que lo mantiene vivo. Daniel Colombo Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional Daniel ColomboMotivador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libros y comunicador profesional. danielcolombo.com/

Contra la impuntualidad

La impuntualidad es una manifestación de convivencia social muy dañina que perjudica a todos: el que llega tarde recibe todo tipo de consecuencias y hasta castigos -como dejarlo fuera de un proyecto tentador-; y el puntual se siente estafado y abusado en su confianza.

6 tips de para comunicar mejor

El lenguaje corporal, conocido también como comunicación gestual o no verbal, es un pasaporte altamente efectivo en la forma en que se vinculan los seres humanos y muchas especies animales. La ciencia ha comprobado que el 90 % de la comunicación entre las personas es no verbal, mientras que apenas el 10 % del intercambio entre pares es lo que expresamos con palabras. Esta forma de comunicación es innata desde que nacemos y aprendemos a vincularnos. Utilizando algunas claves específicas, hay más chances de tener éxito y lograr mayor empatía con los demás. Aquí van algunas consideraciones específicas. 1-La mirada Se dice que es el espejo del alma; y algo de eso hay de cierto: a través de este gesto es posible mostrar mucho más de lo evidente. La alegría, la tristeza, el miedo o el desconcierto se traducen en microgestos que, sumados, producen una decodificación inmediata en los otros. Cuando estableces contacto visual con la otra persona estás utilizando una de las técnicas más eficaces para conectar. Establecer contacto visual es una de las técnicas más poderosas para conectar con los demás. Según los científicos, hay que mirar directo a los ojos como mínimo un 40% del tiempo mientras hablamos, y un 70% cuando escuchamos. El mirar despierta curiosidad. Las pupilas se dilatan cuando prestamos atención a determinados aspectos de la conversación, y de allí es que surge la empatía en esa situación. 2-La sonrisa Lo que distingue a las personas empáticas de las demás suele ser una buena, amplia y espontánea sonrisa. Tanto en situaciones públicas o privadas; cuando hablas en un auditorio o mantienes reuniones de trabajo; en entrevistas con clientes o cuando quieras entablar un mejor vínculo con las demás personas, sonreír te ayudará a derribar las primeras barreras que suelen interponerse. Siempre que la circunstancia te acompañe y que sea adecuado sonreír, hazlo sin temor, ya que verás cómo muy pronto empieza a fluir la conversación y la retroalimentación apropiada dada por el contexto de tu charla. 3-Posición abierta y receptiva Otra clave de la comunicación no verbal es mantener una postura corporal que representen los signos de apertura y receptividad. Cuando deseamos conectar con las demás personas no sirve estar de brazos y piernas cruzadas, o adoptar posturas corporales que puedan ser leídas por los demás como signos de desgano y desatención. Te ayudará colocar el cuerpo de frente a la otra persona, con las manos disponibles para gesticular lo necesario apoyando la intención de las ideas. Si estamos sentados, buscar acompasar, que significa ir al compás del lenguaje corporal de la otra persona, si necesitamos entrar en su mundo para poder conectar mejor. ¿Has visto a dos personas en situación de conquista amorosa? Por lo general buscan hacer esta danza lo más parecida posible. Es un buen ejemplo de cómo aplicarlo para lograr tener más éxito en tus vínculos cotidianos. 4-Muestra las manos Cuando exhibes las manos al hablar, al igual que cuando estrechas las de la otra persona, se estimula el sentido del tacto, que nos acerca y conecta. Las manos producen gestos muy especiales para apoyar la comunicación no verbal con los demás. Muestra las palmas abiertas: éste es uno de los gestos primitivos de la especie, que se traduce en buenas intenciones, y denota que no hay nada que ocultar. Las manos en el bolsillo mientras hablas no son recomendables si necesitas estimular el acercamiento con los demás; lo mismo que colocarlas cruzadas por delante o por detrás: hay algo que te hace sentir incómodo o de lo que quieres protegerte. Para que los gestos sean auténticos, es recomendable que los hagas un poco antes de las palabras: preparan el terreno de lo que viene, y predisponen mejor a la otra parte, anticipándole en forma sutil lo que ocurre. Por el contrario, habrás observado que cuando te enojas y usas tus manos para expresar la furia, generalmente, el gesto de enojo antecede a las palabras. Lo mismo puedes utilizar en forma contraria. 5-Distancia óptima Mantener una distancia apropiada con las personas, sobre todo cuando uno no los conoce, es esencial para no intimidar ni entrar en el mundo del otro de una manera invasiva. La distancia óptima va desde los 50 centímetros en adelante. Por debajo de esa distancia, sobre todo estando frente a frente, es posible que una de las dos personas pueda sentirse incómoda. Busca hacer sentir confortable a la otra parte. Es esencial para lograr rapport (confianza, ida y vuelta, efectividad en tu comunicación). 6-El uso de la voz Los tonos de voz, con sus matices y cadencias, expresan tanto o más que las palabras. La ciencia explica que es uno de los indicadores emocionales más claros y potentes, junto con las expresiones faciales. Un tono fuerte e imperativo posiblemente intimidará a la otra persona; una voz suave y en tono muy bajo denotará inseguridad y hasta sumisión. Los tonos agudos y casi gritando le restan legitimidad a lo que quieres expresar. Lo ideal es encontrar un tono medio normal, tranquilo y seguro a la vez, para poder comunicar asertivamente lo que quieras decir.   Daniel ColomboMotivador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libros y comunicador profesional. danielcolombo.com/

Cómo sacar provecho de los fracasos

La experiencia humana a través de los siglos ha demostrado que los hombres y mujeres más exitosos, aquellos que han alcanzado y conquistan sus metas y sueños, parecen ser “fracasadores seriales”. ¿Por qué? Una pregunta, como para romperel hielo: ¿a quién le gusta fracasar? Dicho así, posiblemente la respuesta aparece antes de terminar de leer la primera frase: a nadie. Este artículo nos invita areflexionar sobre cinco sub modalidades muy frecuentes en la condición humana, para poder construir el camino del éxito cimentado en una de las estructuras más fuertes con la que contamos. Primero: Preparados para ganar. El mundo, especialmente en Occidente, no admite el fracaso dentro de la existencia. Lo que desde la formulación misma de este postulado parece ser un grave escollo a sortear, ya que vivimos en una condición física, emocional y mental en permanente cambio, por lo que la alteración en negativo del resultado de las cosas es frecuente. Y más aún: es cotidiana. Por lo que, si bien la preparación para el éxito es apropiada, quizás lo más indicado sería pensarlo como la preparación para disfrutar de la experiencia añadida por los logros y las conquistas. Así, por ejemplo, cuando un deportista o una bailarina se entrenan décadas para lograr su mejor performance, el mismo camino es el que añade las dosis de desafío necesarias para consolidar algo superior que, en determinado momento, podríamos llamar éxito. Entonces, sintetizando el primer concepto, necesitamos asumir de una vez que el camino hacia los logros y realizaciones está plagado de situaciones de fracasos. Segundo: El escalón necesario. Te propongo hacer un breve repaso sobre tus últimos diez años. ¿Tuviste alguna experiencia que no resultó tal como la soñabas? ¿Fue enriquecedora, más allá de la turbulencia, el desánimo y el nivel de desafío que se presentó en aquel momento? Seguramente, sí. Esto no invalida la cuota de padecimiento que hemos atravesado. Sin embargo, cuando miramos aquella situación en perspectiva somos capaces de descubrir el sentido. El sentido es, ni más ni menos, el propósito de esa experiencia. ¿Por qué llegó a mi vida? ¿Qué vino a mostrarme? ¿De qué forma puedo hacerlo distinto la próxima vez?. Desde esta óptica, el fracaso es todo un éxito, por más que en el instante del pasado uno no tenga la capacidad de verlo así en forma inmediata. Tercero: Expandiendo las oportunidades. Otro beneficio añadido del fracaso, una vez que hemos pasado el primer umbral de pesadumbre, es la alternativa de mirar las opciones que tenemos a mano. Desde allí sucede algo maravilloso en nuestro interior: se llama madurar, se llama crecer. Es entonces cuando muchas de las experiencias cobran sentido, ya que, como en un rompecabezas que empieza a armarse nuevamente, las piezas van encajando. Esto no sucede por mera fuerza de voluntad, aunque por supuesto que esta actitud ayuda mucho. Ocurre porque expandimos nuestro ojo interno, aquel con el que observamos las cosas y las situaciones. “Observamos” es la palabra clave en esta idea, ya que es muy distinto a “mirar” y “ver”. El proceso de observar es activo, y a la vez, expansivo. Por eso se abren grandes puentes de oportunidades para crear puntos de referencia distintos, que pueden producir un cambio sustancial en el próximo resultado de vida. Cuarto: El dolor de la pérdida. En cualquier circunstancia, un fracaso viene a contrastar dentro de nosotros algo que ya no está: una persona, una situación, un negocio, un trabajo, una relación, un vínculo, un proyecto, un sueño o una meta. Con cargas emocionales de distinta intensidad según cada persona –lo que me gusta llamar termostato interno-, si somos capaces de atravesarlas con entereza y voluntad férrea, muy pronto estaremos un paso adelante de ese momento de dolor y desesperación, de tristeza y desánimo. ¿Cómo puedo accionar frente a lo irreversible? En primer lugar, dándome el espacio para sentir. De este lado del mundo se nos entrenó para no sentir, por lo que las emociones dolorosas tienen mala prensa. Sin embargo, son parte irreversible del crecimiento y de la evolución humana. Nos hacen más fuertes y decididos. Segundo: permitiéndome dar pequeños pasos para recobrar el movimiento, tal como cuando hacemos rehabilitación física luego de algún episodio que nos ha paralizado o postrado. Allí decidimos entrenar nuevamente nuestras capacidades (en este caso las emociones), para –más allá del dolor y la tristeza- recobrar la marcha. Y esto no es inmediato ni mágico. Requiere una enorme fuerza interior y un entorno que acompañe saludablemente. Y tercero: recordando que esto también pasará. No importa el nivel de dolor que sientas hoy, dentro de un tiempo somos capaces de reformularlo y convertirlo en algo valioso. Pero ojo: sólo si sabemos verlo de esta forma. Para verlo, es imperioso elegir la mejor actitud. Y de eso habla nuestro quinto punto. Quinto: Tu actitud es lo que vale. Frente al desafío del fracaso de cualquier tipo, tienes una opción maravillosa para volver a probarte: elegir tu actitud. Usualmente nos enseñan que hay una forma positiva de ver las cosas y otra negativa: ésta es la que más asusta. Sin embargo, el primer paso para salir de la situación que te conmueve es aceptar la posibilidad de un término medio: la neutralidad. Contrariamente a la idea de que en este espacio neutral no pasa nada, ocurre todo lo opuesto: se movilizan invisibles fuerzas internas, que te permitirán de a poco recobrar el sentido y propósito de la vida. Y desde allí, si te mantienes en permanente movimiento, podrás encontrar el aprendizaje que encierra esta experiencia. Aprendizaje que a veces nos llega a la fuerza, incluso desarmándonos por completo. Créeme que sé de qué te hablo, por estar muy curtido con todo tipo de situaciones. Entonces, llega el punto donde maduré desde el dolor y me permito reconocer esa experiencia como algo valioso –cosa que hasta hace poco tiempo seguramente me negaba a ver de esta forma-. Allí se produce un profundo “insight”, una mirada hacia dentro y, desde allí, recién, proyectar el nuevo Ser: un poco